16 de junio 2016 - 00:12

Qatar, el misterio de la llegada de los riyales

 El affaire de los riyales cataríes en el portfolio que José Francisco López intentó depositar en el monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, comenzó ayer a tener sentido. La presencia de la moneda en poder del exsecretario de Obras Públicas, dinero que no tiene curso legal ni cambio habilitado en ningún lugar del globo (tal como explicó ayer este diario), salvo Qatar; tendría una vinculación, por ahora, indirecta. El único negocio que la Argentina firmó oficialmente con ese país árabe fue en el Ministerio de Planificación que manejó Julio De Vido; y el único dinero que pudo circular por el país, tiene relación con la actividad (directa o indirecta) de los funcionarios de esa cartera con esa operación. Y a la historia se suma ahora el que quizá sean los empresarios privados más comprometidos penalmente con la gestión de ese ministerio: los Claudio y Mario Cirigliano.

La historia se remonta a enero de 2011, cuando el Gobierno argentino firmó un acuerdo con Qatar para importar Gas Natural Licuado (GNL), proveniente de ese país (primer productor mundial), operación firmada por Julio de Vido y el ministro de Energía e Industria Abdullah Bin Hamad Al-Attiyah. La idea era cubrir el faltante crónico de gas en el país con importaciones garantizadas desde el país árabe, por un importe equivalente a unos u$s 8 millones diarios. Se aseguraba que con este contrato, se terminaría con la angustia de siempre con la llegada del frío a los hogares argentinos; gracias al siempre vigente (y en teoría barato) combustible catarí. Se llegaron a firmar unos primeros preacuerdos y a cruzar entre enero y abril de aquel año presupuestos mixtos entre pesos, dólares y "riyales". Fue en esos tiempos en los que la curiosa, valorizada, pero difícil de cambiar por dólares o euros moneda catarí, se hizo presente en el país. Nunca antes, y nunca después los funcionarios vieron ese dinero. Fue una cuestión de meses, en los que se intercambiaron "papeles" del proyecto. La operación la iba a concretar la compañía Cometrans Qatar, filial de la empresa de los Cirigliano en Qatar, quienes operaban en ese estado absolutista y contratador directo desde hacia un lustro; y hacia donde exportaban ómnibus. Desde Qatar, y viendo que podían "conectar" las puntas, los Cirigliano avanzaron desde 2010 en el potencial negocio y lograron que en enero de 2011, en Doha, De Vido y Al-Attiyah firmaran los acuerdos.

En esos tiempos, el entonces diputado radical por Córdoba y ahora ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, lanzó sospechas sobre los contratos. Había dicho que "desde Qatar, él lo traerá un empresario dedicado al transporte urbano amigo de los Kirchner, Cirigliano. Por ello cobrará el 5% de intermediación de un contrato de u$s 8 millones diarios, es decir, se llevará u$s 400 mil por día. Esta es la información que por ahora tenemos y que demuestra que detrás de las compras de gas hay negocios espectaculares". Las principales críticas apuntaban al sospechoso contrato por 20 años, sabiendo que teóricamente Vaca Muerta aportaría el gas necesario para dejar de importar hacia 2021; y el hecho de ser una contratación directa y obligatoria durante tanto tiempo. El Gobierno avanzaba sin escuchar las protestas y auguraba un ahorro de más de 20% del total de u$s 1.000 millones de ahorro mensual. Sin embargo, algo salió mal. Una visita de los cataríes al país para revisar las instalaciones regasificadoras de Bahía Blanca y Escobar; y algunas conversaciones definidas por los árabes (gente que no teme debatir el capítulo sobreprecios) como "confusas" en el momento de acordar los términos de los pagos; hicieron que los potenciales socios exportadores salieran "espantados" del país. Nunca llegó un sólo barco con gas y, hasta lo que se sabe, los cataríes nunca más intentaron negociar con la Argentina.

Finalmente la idea de importar gas desde Qatar con Cirigliano como entusiasta empresario vinculado, también, al negocio de los combustibles; terminaron el miércoles 22 de febrero de 2012; cuando el tren 3772 de la línea Sarmiento Chapa 16, llegaba a la plataforma 2 de la terminal Once, no se detuvo y chocó contra los paragolpes de la estación. Hoy Cirigliano es un próspero empresario del transporte, pero en Orlando, Florida.

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