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Que la historia los juzgue
En consecuencia, si la asamblea de AFA en octubre aprueba esta reestructuración el fútbol argentino perderá toda la seriedad que hizo que la Federación de Historia y Estadísticas lo considerara el segundo mejor torneo del mundo, después del español.
Racing, Vélez, All Boys y Newells lo votaron en contra en conciencia que esto es un «esperpento» que mezcla la Biblia con el calefón y los dirigentes de Olimpo no estuvieron. Extraña el voto a favor de Lanús. Un club serio que se caracteriza por no seguir la corriente, pero quizás la mejora económica lo terminó convenciendo.
Esto que se presenta como «una muestra de federalismo», es en realidad falso federalismo porque le quita méritos a aquellos equipos del interior que ascendieron con mucho esfuerzo y a aquellos como Godoy Cruz (que votó a favor) que fueron creciendo en forma paulatina para afirmarse en primera y jugar torneos internacionales.
Es entendible que River, Rosario Central, Huracán, Quilmes y Gimnasia quieran asegurarse un rápido retorno al círculo privilegiado, pero no se entiende la posición de Boca, Independiente y San Lorenzo, que a primera vista parece una mezcla de miedo a que les pase lo de River y la oportunidad de tener dinero fresco para pagar sus cuantiosas deudas, o una mezcla de las dos cosas.
Los campeonatos exitosos de Europa (Italia, España, Inglaterra, Alemania) tienen 20 equipos en primera, juegan a dos ruedas y descienden los 3 o 4 últimos. Son torneos donde el campeón es el que sumó más puntos jugando contra todos los demás de local y visitante. Acá el campeón puede ser un equipo que combine un grupo afortunado, con un fixture favorable en la segunda etapa donde se jugará a una sola rueda. Será un campeón legítimo, pero no garantizará que sea el mejor.
Habrá interzonales para jugar los clásicos, pero se perderán otros como Racing - San Lorenzo o Boca - Independiente, porque serán cabezas de distintas zonas y nadie les garantiza que estén en la parte de arriba.
Se sacarán los promedios, lo que para muchos es una ventaja, pero el argumento con que se pusieron fue que algunos equipos al salvarse del descenso y no tener chances futbolísticas rescindían contratos y ponían juveniles para ahorrar dinero, con lo que decidían el futuro de los demás. Ahora, un equipo de mitad de tabla, 5 fechas antes puede licenciar a sus profesionales y decidir quién es campeón o quién pierde la categoría.
La realidad es que no le veo ventajas a esta reestructuración y pienso, por qué en lugar de 40 no ponen 100 equipos en primera y juegan 10 zonas de 10, total el mérito deportivo se murió y lo mató un negocio a corto plazo, que los dirigentes futuros tendrán que desarmar con mucho dolor. Ojalá que la asamblea de octubre lo piense mejor y no lo apruebe.


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