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Querellas pedirán detención de Grassi
Tres querellas coincidieron en celebrar la confirmación de la condena a Grassi por parte de la Sala II de la Cámara de Casación bonaerense, pero también criticaron que no se haya ordenado su detención, lo que pedirán en pocos días a la Suprema Corte bonaerense.
Grassi había sido condenado a 15 años de prisión el año pasado por el Tribunal Oral Criminal No 1 de Morón, acusado del abuso que tuvo como víctima a «Gabriel», no así por el caso de «Ezequiel» y «Luis», los otros dos menores, aunque no le fijó la detención hasta tanto el fallo quedara firme.
«Es el único caso en que una condena queda firme en Casación y el condenado no va preso», se lamentó Jorge Calcagno, representante del joven «Luis», quien comparó el caso de Carlos García Belsunce, a quien cuando le confirmaron la condena por el crimen de su esposa María Marta fue preso.
«Siento satisfacción por un lado por la confirmación de la condena que le impusiera a Grassi» la Casación, pero al no haber detención, el abogado adelantó que interpondrán un recurso ante «la Suprema Corte de la provincia».
Por su parte, el abogado Juan Pablo Gallego también mostró su rechazo a que los jueces Jorge Hugo Celesia, Fernando Luis María Mancini y Carlos Alberto Mahiques, de Casación, no hayan dispuesto la detención del cura.
En opinión de Nora Schulman, directora ejecutiva Comité Internacional de los Derechos del Niño, también querellante en el juicio, es «importante» el fallo de la Casación porque «ratifica la condena y determina que este hombre es un delincuente sexual».
«No nos conforma que no haya ido preso», confesó, y se preguntó: «¿Por qué en esas condiciones sigue estando en libertad y haciéndose la víctima?». La integrante del comité que preside Estela de Carlotto, también titular de Abuelas de Plaza de Mayo, dijo: «Esperaba que se tomen en cuenta los abusos de los otros chicos, porque hay un total de 17 que denunciaron».
Mientras tanto, Grassi continúa en libertad y sólo está sujeto a normas de conducta, como por ejemplo presentarse periódicamente ante la Justicia o la prohibición de salir del país.
Grassi fue condenado por el delito de «abuso sexual agravado y corrupción de menores agravado por su condición de sacerdote». En el juicio, el tribunal dio por probado que el sacerdote abusó de Gabriel «en la mañana de un sábado o domingo de la última quincena del mes de noviembre de 1996» y otra el 7 de diciembre de ese mismo año.


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