12 de mayo 2014 - 00:00

“Quiero seguir jugando hasta los 40”

Riquelme es reemplazado y se despide diciendo adiós con las palmas de sus manos ante la ovación del público de Boca. Después, se va revoleando la  camiseta como un hincha más.
Riquelme es reemplazado y se despide diciendo adiós con las palmas de sus manos ante la ovación del público de Boca. Después, se va revoleando la camiseta como un hincha más.
Sabe como muy pocos manejar la situación; sabe que cada gesto (no necesita ni una sola palabra) les mete presión a los directivos; sabe lo que representa para la gente de Boca... Por eso, esa lucha que Juan Román Riquelme mantiene con los directivos por lograr su continuidad en el club no parece haber concluido ayer en la Bombonera con el triunfo por 3 a 1 sobre Lanús.

Esta novela de amor y odio por lo menos tendrá un par de capítulos más y las palmas al viento diciendo adiós del "10", cuando Carlos Bianchi lo cambió para ser ovacionado, quedarán en un gesto de coacción hacia la dirigencia, que vio cómo la hinchada jugó su papel poniéndose de lleno del lado del ídolo del club.

Se habló mucho sobre que el partido ante Lanús podría haber sido el último de Riquelme en Boca. Sin embargo, a su manera y sin dejar traslucir jamás su determinación, dijo que quiere seguir jugando hasta los 40 años.

"Voy a seguir jugando a la pelota. Aposté con mi hermano (Cristian) que juego hasta los 40. Sé que va a ser difícil, pero lo voy a intentar. Se lo prometí a mi hermano, que es un amigo, es todo para mí. Veremos qué es lo que pasa después, si sigo jugando acá o en otro club, pero voy a seguir jugando".

"Cuatro años es mucho, pero me siento bien, estoy disfrutando. Después veremos si es acá o en otro equipo. Pero voy a seguir jugando, tendré que pensar bien si será acá o no", reiteró el enganche.

Tras estas declaraciones a la TV no bien finalizó el partido, el "10" se fue revoleando por sobre sus hombros la camiseta, como un hincha más, demostrando sus intenciones -una vez más- con hechos y sin palabras. Inteligente como muy pocos, Riquelme, con un pase exquisito, tiró la pelota al campo dirigencial que, seguramente, deberá tomar la decisión más difícil desde que Daniel Angelici asumió la presidencia de Boca.

Riquelme cumplirá el próximo 24 de junio 36 años y resulta difícil de creer que si a los 35 la dirigencia duda en renovarle su contrato le dé el gusto al "10" de extender su contrato hasta que cumpla los 40.

También, en caso de que la dirigencia decidiera renovarle el vínculo, seguramente deberá hacerlo como mínimo por un año y medio, es decir lo que queda de 2014 y todo 2015, ya que se jugará el campeonato anual con 30 equipos.

Para arrancar, no sería una mala propuesta para Riquelme, que en el interior de su alma y corazón quiere retirarse en Boca. Entonces, perdería la apuesta con su hermano, pero seguramente la pagaría con mucho placer. Si hasta el propio Román dijo: "Cuatro años son muchos".

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