29 de octubre 2010 - 02:35

Radicales se fueron de la Rosada sin poder saludar

De la oposición, el Gobierno privilegió sólo a Ricardo Alfonsín

Ernesto Sanz y Gerardo Morales encabezaron la comitiva radical a la Casa Rosada. No tuvieron contacto con Cristina de Kirchner. Ricardo Alfonsín fue por su lado y desató una interna en el partido.
Ernesto Sanz y Gerardo Morales encabezaron la comitiva radical a la Casa Rosada. No tuvieron contacto con Cristina de Kirchner. Ricardo Alfonsín fue por su lado y desató una interna en el partido.
El radicalismo protagonizó ayer un complicado minué en su visita a la capilla ardiente en la Casa Rosada donde se velan los restos de Néstor Kirchner para lograr que la presentación de condolencias al Gobierno terminara sin mayores contratiempos. De todas formas, la delegación de la UCR encabezada por Ernesto Sanz y Gerardo Morales se quedó sin saludar personalmente a Cristina de Kirchner.

«La vida sigue institucionalmente. No creemos que hoy sea momento para hacer otro tipo de análisis. Vamos a seguir siendo testimonio de lo que el radicalismo representó siempre: el respeto, la tolerancia y la institucionalidad», dijo ayer Sanz al ingresar a la Casa de Gobierno, «en este momento debe primar el respeto por el dolor y el compromiso en trabajar todos juntos por una patria grande».

Hasta allí la presencia del primer partido de la oposición en el velorio de Kirchner había transcurrido sin incidentes. Sanz y Morales habían hablado desde temprano con Miguel Pichetto, quien a su vez se comunicó con Aníbal Fernández, para coordinar la visita a la capilla ardiente. Desde el Gobierno se les dio el ok para que fueran.

Sanz llegó entonces a la Rosada acompañado de una comitiva que integraban Morales, el presidente del bloque de Diputados, Oscar Aguad, José Cano, Silvana Giúdici, Eduardo Costa, Ricardo Gil Lavedra y Jesús Rodríguez.

Para ese momento ya había pasado por el lugar Ricardo Alfonsín, que se quedó largamente en el salón y hasta pudo saludar a Cristina de Kirchner. Es cierto que la relación de Alfonsín con los Kirchner no fue mala en los últimos tiempos, sobre todo después del homenaje que la Presidente le hizo en vida a Raúl Alfonsín y al diálogo que tuvo que mantener con el Gobierno para coordinar los honores que se le rindieron al ex presidente radical por su fallecimiento.

Pero en el radicalismo no cayó bien que Ricardo se desmarcara del partido y visitara solo a Cristina de Kirchner, sobre todo por el trato diferencial que recibió del Gobierno. Nadie interpretó que esa preferencia fuera un acto inocente de la Presidente hacia el precandidato de la UCR o que el propio Alfonsín fuera ajeno a ese juego, lo que desató una crisis ayer en el Comité Nacional.

Desconcierto

A diferencia de Alfonsín, Sanz y sus acompañantes se encontraron ayer en medio del Salón de los Patriotas Latinoamericanos sin saber qué hacer. Parados a una cierta distancia del féretro, los radicales pronto percibieron que nadie del entorno presidencial les hacía la más mínima seña para que se acercaran a saludar a Cristina de Kirchner.

Cuando certificaron que no había quórum para un saludo personal optaron por iniciar la retirada. Para peor, en ese momento la actriz Florencia Peña, convertida desde hace tiempo en fervorosa kirchnerista, tuvo un estallido en llantos que matizó con un grito dirigido a esos opositores: «¿Qué hacen estos acá que lo mataron en vida?».

Para entonces los radicales no encontraban la forma de salir elegantemente del lugar. Pichetto se percató de la situación y volvió a acercárseles e hizo que llamaran a Aníbal Fernández. Se generó, entonces, una minirreunión en el lugar. «Nosotros venimos como comitiva del partido, dale el saludo a la Presidente. Estamos a disposición para lo que necesite. Después decime cómo sigue esto», le dijo Sanz al jefe de Gabinete iniciando la partida.

Hubo entonces un intento oficial por justificar lo que sucedía, que sirvió para explicar cómo funcionaba el protocolo real adentro del velorio. «Esto lo maneja Parrilli», le dijeron a los radicales. «El habla con Máximo y Cristina es la que da el ok final. La recomendación es que no vayan», fue el consejo de los kirchneristas.

Los jefes de la UCR salieron amargados. En realidad, querían saber además si habría una despedida oficial a Kirchner antes de la partida hacia Río Gallegos para el entierro, como sucede con los funerales de todo presidente y ex presidente. No es que los radicales quisieran reeditar la imagen de Ricardo Balbín despidiendo a Juan Domingo Perón en el Salón Azul del Congreso, pero el protocolo indica que a los mandatarios los despide un representante del Gobierno, otro del Congreso y uno de la oposición por los partidos políticos.

Fue lo que sucedió en el funeral de Raúl Alfonsín, donde los mismos protagonistas que ayer hicieron mutis por el foro en la Rosada, habían salido a recibir a Néstor Kirchner en su visita a la capilla ardiente del ex presidente en el Congreso. En ese momento Cristina de Kirchner estaba en Londres, participando de la Cumbre del G-20 y su esposo se hizo cargo de representarla allí. Esa escena esta vez no se verá.

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