25 de febrero 2015 - 00:00

Rajoy estrenó la campaña 2015 con un debate picante en el Congreso

Madrid - El debate anual de política general en España se convirtió ayer en el prólogo de una campaña electoral que este año será larga, ya que habrá comicios locales en mayo y legislativos a finales de 2015, lo que se tradujo en intercambios ácidos, sobre todo entre los dos grandes partidos.

El presidente, Mariano Rajoy (PP, centroderecha), hizo un balance de su mandato, que empezó en diciembre de 2011, en el que subrayó que se dejó atrás la "pesadilla" de entonces, en lo más duro de la crisis económica, para entrar ahora en la senda de la recuperación. Anunció que la economía española crecerá en 2015 el 2,4%, cuatro décimas más de lo previsto, y enumeró medidas de apoyo a la contratación indefinida y a las familias. No obstante, subrayó que la gran medida social de la legislatura fue que el Gobierno no pidiera el rescate con fondos internacionales que muchos le reclamaron en los primeros meses de su mandato, lo que a su juicio, permitió eludir recortes sociales.

En este punto discrepó abiertamente el líder socialista (PSOE), Pedro Sánchez, debutante en este tipo de debates y para quien sí hubo rescate, en alusión a la línea de hasta 100.000 millones de euros empleada para sanear el sistema financiero, muy dañado por el bajón económico y, sobre todo, por el derrumbe del sector inmobiliario. Según Sánchez, parte de ese dinero fue empleado en el rescate a la entidad Bankia, conducida entonces por el exdirector del FMI Rodrigo Rato, correligionario de Rajoy en el PP.

Rajoy anunció también una "ambiciosa" reforma fiscal destinada a impulsar el crecimiento y el empleo y mejorar la competitividad, con el objetivo de crear tres millones de puestos de trabajo en los próximos años. Mientras tanto, el dirigente socialista aseguró que los tres años de mandato del PP significaron un "destrozo" para España y por eso ofreció a los ciudadanos, en este año electoral, una "salida a la izquierda, un cambio seguro y esperanzador".

En el debate se habló de cómo incluir Cataluña en el Estado, ya que desde hace meses los nacionalistas de esa región impulsan un movimiento abocado a decidir acerca de su destino que el Gobierno considera ilegal y que tampoco encontró respaldo en los tribunales. Rajoy ofreció diálogo para solucionar la controversia, siempre que se base en la legalidad, mientras que el portavoz de los nacionalistas catalanes en el Congreso, José Antonio Durán Lleida, reprochó al jefe del Gobierno su "negligencia" al no dar una respuesta política al problema de Cataluña, que corre riesgo de "enquistarse" si insiste en judicializarlo.

En el debate, que proseguirá hoy, están ausentes dos políticos de moda en España, dado que sus partidos no tienen representación en el Congreso, pero a los que las encuestas vaticinan un crecimiento en las diferentes elecciones de este año.

Uno de ellos es el eurodiputado Pablo Iglesias, de Podemos, partido que diferentes sondeos sitúan en el segundo lugar en intención de voto, tras el PP y que articula su discurso en un rechazo al modo de hacer política de los dos grandes partidos y a la corrupción. El otro es Alberto Rivera, de Ciudadanos -cuarto en intención de voto en numerosas encuestas- que desde Cataluña aboga con un discurso moderado por la unidad de España.

Todas las encuestas dan por hecho que las próximas elecciones supondrán el final del bipartidismo, basado en PP y PSOE, que ha caracterizado la política española desde hace más de tres décadas y sugieren que serán necesarios pactos entre partidos para llegar al Gobierno. Antes de los comicios legislativos previstos para noviembre tendrán lugar, en mayo, los que renovarán 8.000 ayuntamientos y diecisiete regiones, una notable cuota de poder.

Agencia EFE

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