Aunque las encuestas previas a los comicios sugerían que podía perder y los bocas de urna habían proyectado una situación de empate, Netanyahu, en el cargo desde 2009, finalmente venció en los comicios del martes y es seguro que el presidente Reuven Rivlin lo llamará para asumir su tercer mandato consecutivo, el cuarto de su carrera contando el que desempeñó entre 1996 y 1999.
Después de una reñida campaña, en la que giró a las posiciones de derecha dura, el partido del primer ministro, el Likud, obtuvo 30 de los 120 escaños de la Kneset (parlamento) frente a los 24 obtenidos por el centroizquierdista Campo Sionista, de Isaac Herzog y Tzipi Livni.
La coalición de los partidos árabes, Lista Árabe Común, fue la sorpresa de los comicios ya que se erigió como tercera fuerza política, con 14 escaños.
La primera muestra de un agravamiento de las tensiones entre los dos países aliados fue que ayer el Gobierno estadounidense evitó felicitar al más alto nivel al premier por su victoria. "El presidente Barack Obama no llamó aún a Netanyahu, pero lo hará en los próximos días", dijo el vocero del mandatario estadounidense, Josh Earnest. Fue el secretario de Estado, John Kerry, quien finalmente se comunicó telefónicamente para felicitarlo.
La Casa Blanca también marcó el terreno a Netanyahu en lo que respecta a las negociaciones de paz con Palestina. El lunes el primer ministro había prometido, en busca del voto más nacionalista, que si era elegido "no habrá Estado palestino". Ayer, en abierta discrepancia, EE.UU. reafirmó su apoyo a la solución de dos Estados.
"El presidente Obama sigue pensando que una solución de dos Estados es la mejor manera de responder a las tensiones", explicó Earnest, quien también llamó la atención del líder israelí por "los discursos que dividen y buscan marginar a los ciudadanos árabes israelíes", en clara alusión a una publicación del premier en su cuenta de Facebook, en la que había alertado que "los electores árabes son llevados en masa a los centros de votación".
"Eso debilita los valores y los ideales democráticos, que son una parte importante de lo que une a Estados Unidos e Israel", subrayó, tajante, el vocero de la Casa Blanca.
Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano salió a advertir que el triunfo de Netanyahu no afectará las negociaciones en marcha sobre el programa nuclear de Irán. Kerry viajó a Lausana, Suiza, para conversar esta semana con su homólogo iraní, Mohamad Javad Zarif, con el propósito de llegar a un acuerdo definitivo antes del plazo establecido del 31 de marzo.
El poco entusiasmo de la administración demócrata por el triunfo de Netanyahu, con quien protagonizó un tenso capítulo hace dos semanas por el discurso del gobernante israelí ante el Congreso estadounidense para alertar sobre el peligro nuclear iraní, contrastó con la exaltación de los republicanos.
El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, utilizó su cuenta en Twitter para enviar "felicitaciones sentidas" a Netanyahu, con quien confió poder trabajar para mantener "el fuerte vínculo entre Estados Unidos e Israel".
El exgobernador de Florida, Jeb Bush, posible candidato presidencial en 2016, aseguró que "es un verdadero líder que continuará manteniendo a Israel seguro y fuerte".
En Europa, las reacciones también fueron pesimistas: los principales gobiernos insistieron en la necesidad de relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos, en un punto muerto desde hace más de un año, y no ocultaron su escepticismo. Un mensaje similar fue emitido por Egipto.
| Agencias AFP, EFE, ANSA, DPA y Reuters |


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