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Recelos en la cumbre sobre las Nuevas Rutas de la Seda
Llegaron a Pekín 29 líderes desde cien países. Pero Europa reclamó un compromiso sobre comercio justo y EE.UU. se mantuvo alejado. China busca afianzar su liderazgo internacional.
Cerca. Mauricio Macri y Vladímir Putin se cruzaron en la cena que ofreció el Gobierno chino a los jefes de Estado que llegaron para la cumbre.
La gran apuesta de integración económica mundial de Xi -con la que, piensan los analistas, China busca mayor influencia política y económica, como la que EE.UU. consiguió con el Plan Marshall- logró ayer elogios de muchos líderes, entre ellos el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, uno de los asistentes al foro.
Es "un esfuerzo ambicioso y sin precedentes", reconoció, aunque alertó que para garantizar el éxito de este plan que pretende mejorar las conexiones entre Asia, Europa, África e incluso América Latina, "la inversión estimada necesitará ser grande". La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, también dio su visto bueno, pero recomendó invertir en infraestructuras de "gran calidad", que respeten el medio ambiente y mejoren las conexiones de países hoy casi aislados.
Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, señaló que la iniciativa y el ascenso de China confirma que ya estamos en un nuevo mundo multipolar, aunque esto "no garantiza la paz ni la prosperidad" globales.
Guterres advirtió que en un mundo lleno de retos, entre los que citó la amenaza terrorista, una de las principales obligaciones ha de ser "revitalizar la cooperación para el bien común, con el fin de construir unas vidas en paz y dignidad para todos".
Sin embargo, la Unión Europea (UE) planteó un foco de posible conflicto y amenazó con no firmar la declaración conjunta de la cumbre si China no ofrece garantías sobre el libre comercio, protección del medio ambiente y condiciones laborales.
La ministra de Economía de Alemania, Brigitte Zypries, dijo que los países miembros de la UE están decididos a no firmar una declaración conjunta si China no atiende sus demandas.
Fuentes europeas allegadas a las negociaciones celebradas con funcionarios chinos manifestaron su preocupación por asuntos como la transparencia, las licitaciones públicas, reglas de competencia justas y estándares internacionales sobre protección social y medioambiental.
En el primer día del foro, que finalizará hoy, también participaron representantes de Francia, Reino Unido, Alemania, la Unión Europea, o el primer ministro griego, Alexis Tsipras, uno de los que con más entusiasmo abrazaron durante su intervención las Nuevas Rutas de la Seda.
Sin embargo, la ausencia de jefes de Estado o Gobierno de los países de Europa del norte, además de grandes economías como Estados Unidos o Japón, denotan cierto recelo aún en Occidente hacia los planes chinos, que algunos ven como un paso más de Pekín hacia su ascenso como superpotencia.
En este sentido, llamaron la atención las palabras del representante japonés, el ministro de Economía, Comercio e Industria Yoshifumi Matsumura, quien señaló que su país "dedicará sus propios esfuerzos" a ayudar a otros países asiáticos a desarrollarse, sin aclarar si será dentro del paraguas de las Nuevas Rutas de la Seda chinas.
| Agencias DPA, EFE y AFP |

