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Rechazan queja de Londres por controles marítimos a buques que van a las Malvinas
La medida se fundamentó en el Decreto Nº 256/2010 (establece que la Prefectura Naval debe controlar y eventualmente impedir la zarpada de navíos despachados con carga logística destinada a la exploración británica) y en la Disposición Nº 14/2010 de la Secretaría de Energía, que penaliza a las empresas petroleras locales que a su vez tengan participación en el negocio de hidrocarburos de los kelpers. Se adoptaron tras la sospecha oficial de que algunos buques mercantes extranjeros hicieron escala en puertos criollos y cargaron elementos de logística para la exploración offshore que lanzaron petroleras británicas en aguas circundantes a las islas.
En esencia, el escrito diplomático repetirá los incuestionables derechos soberanos del país sobre el archipiélago, la vocación de resolver la cuestión por la vía de la negociación pacífica, de respetar el mandato de las Naciones Unidas que instó a la conversación bilateral y el rechazo al texto británico que atribuye al Decreto 256/2010 y a la Disposición 14/2010, un contenido violatorio de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Esa norma, en líneas generales, establece que todos los navíos pueden navegar sin obstáculos formales (tránsito inocente) en aguas territoriales de los países ribereños. Claro que el propio Reino Unido nada dice de los férreos controles que aplica en derredor de las islas en la porción marítima que era conocida como Zona de Exclusión.
Línea dura
El Gobierno de Cameron estrenó la línea dura justo en coincidencia con los festejos del Bicentenario; parecería una pauta dirigida a la política interna británica y, de paso, también da lugar a la réplica malvinera de la administración Kirchner. La embajadora británica quiso poner paños fríos y en una discreta celebración que se llevó a cabo en su residencia brindó por el Bicentenario: «Al gran pueblo argentino salud», dijo y recordó a los presentes que el Reino Unido «fue el primer país europeo en reconocer a la Argentina». Olvidó quizá referenciar los dos intentos colonizadores británicos de 1806 y 1807, antecedentes inmediatos de la emancipación, que demostraron que las colonias criollas podían defenderse por su cuenta sin ayuda de la metrópoli, España.
La persistencia diplomática de Jorge Taiana en la cuestión Malvinas no se acompañó en la celebración de los 200 años de la Revolución de Mayo. La Secretaría General de la Presidencia, a cargo de los ejes políticos del festejo, obvió la inclusión de contenidos que evocasen la gesta de Malvinas. Ni siquiera la provincia de Buenos Aires, donde reside el mayor número de veteranos del conflicto, dio participación a los ex combatientes. La delegación provincial desfiló con dos cartelones que encabezaban su motivo alegórico: 1976 y 1983, saltearon la efemérides malvinera.
Tampoco el desfile histórico militar del 22 de mayo llevó representantes de los veteranos. Hubo dos agrupaciones que se incorporaron por su cuenta, unos al final del pasaje de las tropas del Ejército y otros, los más numerosos, al término del desfile, portaban una extensa bandera celeste y blanca con la inscripción «Gloria a los 649 héroes de Malvinas».


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