Más tensión con el Gobierno. La central obrera exige parar los despidos al menos hasta marzo
La CGT decidió ayer subir la presión contra el Gobierno para generar un freno a las importaciones -en particular de productos tecnológicos- y a los despidos antes de fin de año. La eventual limitación de las cesantías será, de hecho, un eje central de la próxima reunión de la Mesa de Diálogo por la Producción y el Trabajo, el 21 de noviembre, en la que la central obrera intentará alcanzar ese objetivo mediante un acuerdo voluntario con las principales cámaras empresarias, con vigencia al menos hasta marzo.
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La discusión con el Ejecutivo por las importaciones se agravó esta semana al confirmarse la baja de aranceles a productos importados, como las computadoras. Fue el eje de una reunión que mantuvieron el miércoles los ministros de Producción, Francisco Cabrera, y Trabajo, Jorge Triaca, junto al coordinador del Gabinete, Mario Quintana, con la mesa chica de la CGT en el gremio UPCN, de estatales. Los dirigentes les hicieron saber a los funcionarios del "riesgo que acarrea la apertura indiscriminada de las importaciones sobre miles de puestos de trabajo", le confirmó a este diario Francisco Gutiérrez, secretario de Interior de la central y referente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Además de esa inquietud rechazaron el Programa de Transformación Productiva impulsado por ambos ministerios para sectores industriales en riesgo por las importaciones, y que contempla, entre otros puntos, subsidios estatales mediante bonos a trabajadores que podrán ser utilizados para abaratar los salarios en caso de la reinserción de operarios en empresas más dinámicas o bien, engrosar sus indemnizaciones frente a un despido, tal como publicó ayer este diario.
"Es aberrante que Producción y Trabajo firmen un convenio para subsidiar los despidos. Lo primero que debería hacer el Gobierno es definir un plan industrial, un presupuesto y los sectores a atender para proteger y generar más puestos de trabajo, no para facilitar las cesantías", agregó Gutiérrez. El dirigente recordó que "hay 15 mil operarios que fabrican computadoras" cuyos empleos "corren riesgo inminente". "Quieren cerrar una industria que emplea a jóvenes y con buenos salarios. Es de locos", apuntó.
Ayer la CGT reunió su Consejo Directivo para poner en común la situación de los sectores más sensibles a las importaciones. En esa línea la central sindical ratificó no sólo la marcha que hará el viernes que viene junto a organizaciones sociales, entidades pyme y asociaciones de jubilados al Congreso para reclamar la sanción de una ley de Emergencia Social. También comprometió presión para imponer un freno a los despidos hasta marzo en acuerdo con las cámaras patronales durante la mesa de diálogo que, se confirmó ayer mismo, volverá a reunirse el 21.
"Necesitamos frenar los despidos al menos hasta marzo. No puede ser que el Gobierno plantee abrirse al mundo y entrar en la globalización cuando Estados Unidos elige cerrarse. Es momento de parar la pelota", apuntó Gutiérrez. Este diario anticipó que la CGT había iniciado contactos informales con entidades empresarias en la búsqueda de un consenso para poner un límite temporal a las cesantías. Desde el Gobierno dijeron desconfiar de la efectividad de esa iniciativa pero aclararon que no se opondrán si existe acuerdo entre las partes.
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