“Relación bilateral no puede estar condicionada a resultados en CIADI”

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El Club Americano recibió ayer al embajador en los Estados Unidos, Jorge Argüello, invitado por la Fundación Diálogo Argentino Americano que preside Luis Ruvira, también titular de esa entidad social-gastronómica que reúne a empresarios estadounidenses.

El funcionario traía una tablet con el registro de la hoja de ruta de la alocución, que abandonó, tan entusiasmado en trasmitir sus logros, no tuvo tiempo de disfrutar el menú de dos pasos (bruschetas de jamón serrano y un peceto en salsa de mostaza, tan seco que fue un calvario para alguna que otra prótesis dental). Abrió con el punteo de la actividad durante su gestión como embajador ante las Naciones Unidas- aún vacante- y pasó luego al plato fuerte, el trabajo actual al frente de la representación del país en los Estados Unidos. No dejó un solo tema sin contestar en la rueda de preguntas, el momento más picante de la reunión, desde la situación de la balanza comercial argentina, el caso de la nacionalización del paquete accionario de Repsol YPF, los contenciosos en el CIADI, la suspensión de los beneficios arancelarios que otorga la Oficina del Representante Comercial (USTR) de EE.UU. a través de su Sistema Generalizado de Preferencias (GSP, por sus siglas en inglés), Malvinas, el conflicto político de Paraguay, hasta el episodio de la detención del avión de la Fuerza Aérea norteamericana en Ezeiza. «Es la primera vez que me preguntan por esto en el país, es un caso cerrado hace tiempo por los dos países», dijo el embajador, y asentía con un gesto Ken Forter, el enviado de la embajadora Vilma Martínez.

«Estamos focalizados en lograr un mayor equilibrio en la balanza comercial siendo que no se trata de comprarle menos a Estados Unidos sino necesariamente encontrar los caminos para venderle más».

«La decisión de la presidente Cristina de Kirchner (por YPF) va a marcar la gestión, hay un antes y un después, vamos a implementar una política. YPF seguirá siendo una empresa con participación del sector privado. La Argentina está abierta a nuevas inversiones extranjeras en YPF, siempre y cuando esas inversiones contribuyan a expandir la producción. Vamos a implementar una amplia acción política en los Estados Unidos y para eso fui llamado estos días aquí».

«Soportamos un lobby activo de la American Task Force Argentina, cualquier mala noticia en el país se multiplica en medios estadounidenses por influencia de ellos para debilitar la posición del país. El modo de trabajo de esos sectores responde al conocido refrán cuanto peor, mejor».

«La relación bilateral no puede estar condicionada al resultado de los reclamos de los tenedores del derechos a pleitear (por bonos y pesificación de deudas) en el tribunal arbitral del Banco Mundial, el CIADI».

«la Argentina va a pagar pero primero quienes pleitean -esos fondos y la American Task Force- tienen que ajustarse a las leyes locales, se rechaza el cumplimiento de esas sentencias si antes no son examinadas por tribunales argentinos, siguiendo una doctrina de la Corte Suprema de Justicia que tiene más de tres décadas, y que resuelve lo que los abogados llaman el exequatur, el último tramo del cumplimiento de un fallo».

La convocatoria sobrepasó las expectativas, casi un centenar de comensales. En la mesa central se acomodaron Argüello junto a Ruvira y diez popes de filiales de grupos empresarios estadounidenses, entre ellos Dow Chemical, Motorola, Cargill, IBM, banca privada.

En otras mesas hubo petroleros del sector chino-británico-argentino, por caso, Antonio Estrany, vice de Pan American Energy (PAE), también diplomáticos en retiro, Ilda Alurralde, exembajadora argentina en Canadá, Ana Kessler, exsecretaria de pymes durante la gestión de Carlos Menem, Alexey Degtyarev, de la embajada rusa, y un empresario alemán Andre Hiebeler, CEO del grupo Grob, fabricante de aviones de entrenamiento con tecnología de compuesto de carbono.

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