Remedios: Moyano se despega (y advierte)

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A la defensiva, Hugo Moyano redireccionó ayer la causa de los medicamentos truchos hacia el Gobierno. Lo hizo al decir que el caso Zanola y las denuncias a su sindicato forman parte de una operación, gestada por los medios y la oposición, para dañar a los Kirchner.

El jefe de la CGT, que ayer asistió a la jura de Néstor Kirchner como diputado y juntó una tropa numerosa de gorras verdes, trató de despegarse del escándalo de los remedios truchos, para lo cual manoteó un argumento, como mínimo, curioso.

La hipótesis -enunciada por Moyano- de que la causa que lleva adelante el juez Norberto Oyarbide tiene como destino último al Gobierno choca con un puñado de datos que la contradicen -que el camionero no desconoce-, por lo que sus dichos esconden una advertencia.

«Es un ataque no a Moyano, es un ataque al Gobierno» de los Kirchner, afirmó el titular de la CGT, quien acusó «a la oposición» y al multimedios Clarín. En la misma línea, el camionero aseguró: «Tenemos absoluta tranquilidad de conciencia».

Para sostener ese despegue, completó el cuadro. «Yo a Lorenzo no lo conozco, no sé quién es. Eché a la droguería (San Javier) porque no cumplía», afirmó el dirigente sindical. De ese modo admitió, también, que tuvo negocios con las empresas de Néstor Lorenzo.

Sin embargo, no todo parece tan lineal. Veamos:

  • La causa Zanola, sobre la que avanzó Oyarbide y terminó con la detención del bancario, encontró elementos sólidos que la intervención de Pedro Ferrara, puesto en ese cargo por Aníbal Fernández, le giró al magistrado. Ferrara lo dijo, en confianza, sin vueltas: «La Presidente me dijo que meta el bisturí hasta el fondo». No es ajeno, ese trámite, a las especulaciones del Gobierno respecto del movimiento de Zanola tomando distancia de los Kirchner. Por eso, para observadores políticos, el caso Zanola es más una advertencia para los sindicalistas que quieran ganar autonomía que contra el Gobierno. Esa interpretación es abiertamente diferente de la que hace Moyano.

  • A la misma lógica, se entiende en esos círculos, responde la convocatoria a Héctor Capaccioli. El ex titular de la Súper fue, desde siempre, un hombre de Alberto Fernández, alguna vez el CPU del modelo K y ahora un disco rígido, removible, que busca un sistema operativo para funcionar. Hay, de todos modos, una línea imprecisa: ¿el hilo Capaccioli no llega, al final, al propio Kirchner?


  • El tercer factor tiene que ver con Alberto Costa, ex funcionario de Claudio Zin en Buenos Aires -es curioso que a pesar de la imputación sobre Costa no haya habido movimientos en esa cartera-. La explicación que se transmite para el avance de la causa contra Costa es que por esa vía -habida cuenta de que llegó al Gobierno de la mano de Ismael Passaglia, y durante el Gobierno de Felipé Solá- se busca que la causa de los medicamentos incluya, en algún momento, apellidos de la oposición anti-K.
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