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Republicanos más duros sentencian: “No emociona”
Los republicanos más conservadores y los militantes del Tea Party no ocultan su poco entusiasmo con el candidato Mitt Romney, al que consideran demasiado centrista.
Pero los planes republicanos para abrigar a su candidato presidencial y para llegar con fuerza hasta la cita en las urnas en noviembre se están topando con obstáculos no sólo climáticos como la tormenta tropical Isaac: sus propios participantes.
Y es que si hay algo que han venido advirtiendo los analistas estadounidenses desde hace semanas y hasta meses es que uno de los principales obstáculos de Romney es... el propio Romney.
Un candidato atípico -y de pasado moderado- para un Partido Republicano muy virado a la derecha en los últimos cuatro años que, tal como se pudo constatar en las primeras horas de convención en Tampa, deberá luchar, y duro, para convencer a sus propias filas de que es el hombre idóneo para devolver la Casa Blanca al que gusta de llamarse el «Viejo Gran Partido».
Para republicanos muy conservadores como Dan Kampf, un veterano de Nevada que acompaña a un delegado de su estado en la convención, el principal problema de Romney es lo que en Estados Unidos sus detractores, incluidos desde las filas republicanas, califican de «flip-flopper», o cambiante según sus intereses electorales.
«Muchos delegados sienten tibieza ante Romney por las muchas veces que ha cambiado de opinión en tantas cosas, como el aborto, los derechos sobre las armas, el gasto del Gobierno..., lamentó.
De similar manera dijo sentirse Jay Sting, delegado por Texas y, como Kampf, seguidor del favorito del ultraconservador movimiento Tea Party Ron Paul, que compitió contra Romney en las primarias republicanas.
Romney «no emociona a la base republicana porque en realidad es un demócrata, no un republicano. Las bases no se entusiasman con él, no se sienten encandiladas y Romney no las sacará a votar» en noviembre, advirtió Sting en el marco del inicio de la convención en Tampa.
Lo que más le molesta a Kimlinh Bui, una joven delegada de Minnesotta de origen vietnamita, es, explicó, que todo esté prácticamente decidido desde antes mismo del inicio de la convención y que en ésta apenas quede espacio para debatir ideas.
«Lo que Romney espera lograr de aquí es un gran impulso en su imagen pública y mostrar que tiene tras de sí a todo el partido unificado, algo que lo hará un candidato más creíble, parecer el líder que unifique Estados Unidos. Creo que eso es una pena», señaló.
«Es muy lamentable que lleguemos a la convención con un presunto nominado, que esto sea la coronación de Mitt Romney, ésa no es la razón de ser de una convención», insistió.
«Nunca escuché de una persona que apoye decididamente a Mitt Romney; la gente es muy anti-Obama, no pro-Romney», comentaba entretanto la texana Stephanie Traska.
Pese a su juventud, 19 años, la estudiante y delegada de Massachusetts Caroline Shinkle, no duda en definirse como una republicana «de toda la vida» y seguidora de Romney «desde el primer día».
«Cuando me gradúe de la universidad, quiero (ser recibida por) una economía llena de oportunidades. Mitt Romney es el único candidato que puede hacer realidad eso».
«Tiene una enorme experiencia tanto en el sector público como en el privado» y, durante su etapa como gobernador del «fuertemente demócrata» estado de Massachusetts, «demostró que podía superar las fronteras partidarias a la par que defendía vigorosamente sus valores conservadores», agregó.
Agencia DPA


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