- ámbito
- Edición Impresa
Reservas: una forma de cuidar el cambio y atraer confianza
Como las reservas oficiales de cambio aseguran la estabilidad de la moneda, es necesaria una información didáctica para apreciar el justo valor del riesgo que se corre por su uso, ya que no se descarta la posibilidad de exponer a la moneda local a una depreciación -y en consecuencia, inflación más fuerte todavía- por un lado, o a una apreciación de la paridad cambiaria, por el otro. Las reservas oficiales de cambio centralizadas en una cuenta de operaciones y administradas por el Banco Central de la República Argentina se elevaban en febrero de 2010 a u$s 48 mil millones, de los cuales u$s 31 mil millones cubren la base monetaria. La utilización de una parte de las reservas en exceso de la base monetaria -17 mil millones, disponibles para reembolsar deuda (6 mil) y financiar la economía (11 mil)- vendría a aumentar la masa monetaria en circulación y causaría subas en los costos de producción.
Además, la disminución de las reservas incitaría a la desconfianza con respecto al peso y lo expondría a crecientes riesgos de depreciación, generadora de inflación. En un país en el que la estabilidad de los precios es un problema estructural, ese riesgo no haría más que alimentar las tensiones sociales y degradar el clima de los negocios.
Un caso poco conocido del gran público es lo que ocurre en Indonesia -en modo alguno objetivo central para los capitales- con los flujos financieros en el mercado de cambios. En determinadas ruedas el Banco Central se ve obligado a comprar aproximadamente tres mil millones de dólares para impedir que se aprecie su moneda porque los inversores adquieren títulos por ese monto. El Banco Central de México tuvo que vender veinte mil millones de dólares para evitar una devaluación.
En un clima de desconfianza absoluta nadie toma riesgos de perder una parte significativa del monto prestado.
La lucidez es a veces cruel, y la menor falla en la protección puede resultar un golpe mortal. Cuando los altos funcionarios del Instituto de Emisión fijan niveles monetarios disuasivos en concepto de reserva de precaución, los primeros en percibirlo son los responsables de las divisas de los bancos centrales del G-20 y de las instituciones financieras mundiales como JP Morgan, HSBC, BNP Paribas, Citigroup, entre otras.
Se puede prevenir una avalancha pero no detenerla. Si por cualquier causa o circunstancia nuestro país debiera hacer frente a una especulación semejante, el monto de la reserva de precaución que se conserva para casos de catástrofe natural o de urgencia debe ser suficiente, ya que sin su auxilio sería imposible estar a salvo de penosas consecuencias.
A raíz de las volatilidades de las paridades cambiarias de las principales divisas, las equivocaciones que siembran muchas veces el error o el poco conocimiento en la materia obligan a las autoridades monetarias a adoptar providencias más juiciosas y redoblar, por todos los caminos, la necesidad de asegurar la cuantificación o el nivel de esta reserva prioritaria que ocupa un lugar preponderante en la gestión macroeconómica de la arquitectura financiera.


Dejá tu comentario