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Resignaciones por voto en blanco que ayudó a Larreta
Horacio Rodríguez Larreta
Los números, determinantes, dan que, con menos votos tuvo más y que en eso colaboró el votante blanco o nulo, un lamento para muchos rivales del macrismo que paladearon en la punta de la lengua la posibilidad de haber revertido la apuesta y mellar la carrera presidencial de Mauricio Macri si era vencido en su distrito.
Como sea, hubo un mandato subterráneo o bien una rebeldía organizada para que, cerca del 75% de los votantes de Recalde volcara la preferencia contra el PRO, dándole el voto al referente del combo ECO.
Ahora se animan a una guerra interna entre tribus, vía las redes sociales y también a lanzar justificaciones.
Desde la izquierda, que en la primera vuelta sumó el 7% en dos versiones y llamó al voto a nadie, el Partido Obrero explicó que el voto en blanco, que alcanzó el 5%, resultó el registro el más alto de todos los balotajes realizados en la Ciudad, y que "los "seudoprogresistas", que se lamentan por la victoria del PRO -o incluso culpan a la izquierda por ello- son los mismos que gobernaron la Ciudad para el capital financiero hasta 2006", y entonces un apoyo de la izquierda a Lousteau "no sólo hubiera representado la continuidad de las políticas del capital financiero en la Ciudad, sino algo todavía más grave: la desmoralización completa de la izquierda y de sus seguidores, y su desaparición como expresión política independiente".
Desde el kirchnerismo, el Movimiento Evita que conduce Jorge Taiana, donde también se analizó que el resultado pudo ser otro, sostuvo que "los votos que acompañaron a Lousteau, sumados a los 90 mil votos en blanco, fueron la expresión de un voto castigo al partido liderado por Mauricio Macri por parte del pueblo porteño" y que "el futuro dirá si esa expresión de castigo logra mantener una coherencia opositora a las políticas excluyentes de una Ciudad para pocos o si será desoído en la Legislatura porteña y en la conformación del nuevo Ejecutivo porteño, que -ante la estrecha victoria- probablemente sea una gestión necesitada de un nuevo acuerdo de gobernabilidad".
El propio Recalde en las últimas horas, tras criticar el giro discursivo de Macri, insistió: "Nosotros habíamos analizado y escuchado sobre todo a nuestros compañeros que querían castigar al PRO. Por eso, no propiciamos el voto en blanco, dimos libertad de acción". Aseguró así el titular de Aerolíneas que la posición del kirchnerismo "no votamos a ninguno" habría dado pie a la decisión libre de los votantes. Pero completó: "Sabíamos que muchísimos porteños entendían que la forma de castigar a Mauricio Macri, sobre todo a partir de que se nacionalizó la elección, la mejor manera de votar contra el PRO, era votar a Lousteau".
También Lousteau debe analizar tras los resultados que casi la mitad de los votos que le sumaron en el balotaje fue alquilada al kirchnerismo y, tal vez, parte a la izquierda o el conocido "votante independiente".
Igualmente, hay otras teorías sobre por qué no le alcanzó al apadrinado del radicalismo para dar vuelta la elección. Su exmadrina de candidatura, Elisa Carrió, por ejemplo, sostuvo ayer a través de Twitter que "en el balotaje los votos que le faltaron a ECO fueron votos de la zona norte que me vota a mí y que no vota a Martín Lousteau". Claro, en esa zona norte superó R. Larreta y fue donde obtuvo ese 1,64% por encima de la mitad de los votos, para continuar cuatro años más la gestión macrista en la Ciudad de Buenos Aires.


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