20 de septiembre 2013 - 00:00

RESURGIRÁ: siente Moreno que lo dejaron solo

RESURGIRÁ: siente Moreno que lo dejaron solo
Guillermo Moreno está molesto. No lo demostrará en público, pero el secretario de Comercio Interior murmura ante sus colaboradores más directos que no está ni cómodo ni tranquilo con el resto del Gobierno de Cristina de Kirchner. Y no es por el procesamiento que recibió por el tema de sus embestidas contra las consultoras económicas por las mediciones de la inflación. De hecho, Moreno quedó muy conforme por la forma en que el ministro de Justicia, Julio Alak, lo defendió en la semana. Su problema es con varias reparticiones mezcladas, sobre las que siente que no lo están acompañando en proyectos clave que considera muy suyos. Siente que sus órdenes no llegan con la velocidad de antes a ejecutarse y que cada vez son menos los funcionarios que se pliegan a sus cruzadas económicas.

Moreno sospecha que esto se está dando en dos de sus ideas más publicitadas para este año y que peores resultados están mostrando. La primera es el blanqueo. Reconoce el secretario que de él fue la idea general y que fue además quien convenció a la Presidente de las bondades del proyecto de lanzar los CEDIN y los Baade y de los miles de millones de dólares que se volcarían a una economía sedienta de la moneda norteamericana. Pero recuerda que no fue sólo él el que dio la cara en el lanzamiento, sino que lo acompañó todo el equipo económico, incluyendo al ministro de Economía, Hernán Lorenzino (al único que le reconoce apoyo incondicional); el viceministro Axel Kicillof; la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray. Cree que lentamente todos se fueron corriendo del proyecto y lo dejaron de fomentar públicamente, lo que derivó en que hasta el momento, al menos, no sólo no se consiguieran los u$s 5.000 millones esperados originalmente; sino que ni siquiera se llegue a u$s 150 millones.

Pero hay otro tema que molesta aún más a Moreno por la falta de apoyo oficial: la Supercard. Penaba el funcionario el martes pasado cuando le llegó el dato de que el ritmo de inscripciones a la tarjeta no llegaba a los 200 plásticos diarios. El secretario señalaba a los privados que no se comprometieron a fomentar el plástico dentro de los locales por el que tanto habían reclamado; pero fundamentalmente criticaba a otras reparticiones por el hecho de no haber efectuado ninguna campaña propagandística que apoye a su producto estrella para este año. Pensaba Moreno en algún megaaviso gráfico, en carteles por todo el país, en publicidades en radios y, especialmente, con los clásicos micros en los entretiempos del Fútbol para Todos. Nada. No hubo nada de esto y su Supercard, por ahora, sólo depende de la buena voluntad de sus comerciantes amigos, como los súper chinos y alguna cadena nacional de capitales argentinos que sigue confiando en el secretario y el poder de su lapicera liberadora de importaciones.

Sabe Moreno que hoy no tiene el apoyo de antes. Pero, peleador de mil batallas dentro del Gobierno, sabe también que el resto del gabinete no debe darlo por terminado ni mucho menos. Considera que su rol dentro del kirchnerismo es el de la suba y baja de sus acciones y el de revivir, como el Ave Fénix, cada vez que dentro del gabinete de Cristina de Kirchner se lo da por terminado. Internamente, comienza a prepararse para disfrutar su próximo renacimiento; el que quizá se dé después del 27 de octubre. No antes.

@cburgueno

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