Retiran de vuelo al avión de entrenamiento Mentor

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La Fuerza Aérea Argentina decidió pasar a retiro a los aviones Mentor B-45, que durante más de 50 años -llegaron al país en 1956- sirvieron para la instrucción de sus pilotos.

El titular de la fuerza, brigadier Normando Costantino, lo confirmó en el discurso que dio el viernes último, a propósito de los cien años de creación de la fuerza. «El sistema Mentor con más de 50 años de entrenador básico deja de volar y daremos paso a nuevas tecnologías para la formación de pilotos», dijo el jefe de los aviadores, sin aclarar qué aparato lo reemplazará. Defensa estudia un proyecto de capacitación vigente en la fuerza aérea francesa -sometida a fuertes ajustes de presupuesto por la crisis en la UE-; se trata de un programa conocido como «pay per hour», ofrecido por el grupo alemán Grob, que en marzo pasado firmó un acuerdo estratégico para la comercialización del entrenador subsónico avanzado AT-63 Pampa con la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) dirigida por Raúl Argañaraz. La germana Grob proveería los aviones necesarios (se estiman 10 Grob 120 TP en la línea de vuelo) más los repuestos que demande el mantenimiento, y se paga por las horas de vuelo requeridas para cada etapa de entrenamiento, sea el básico o el avanzado.

El Grob 120 TP, según información que maneja el director general del servicio logístico de Defensa, Carlos Lugones, ofrece ventajas atractivas frente a la estrechez fiscal: permite el entrenamiento básico y avanzado, todo en un mismo aparato. El piloto sale capacitado para acceder a las escuadrillas de aviones de alta performance como el A4-AR Fightinghawk o el AT-63 Pampa y requiere un mínimo de horas de adaptación a esos sistemas. En una segunda etapa FAdeA obtendría el know-how del trabajo con compuesto de carbono transferido por los alemanes: el Grob 120 se fabrica íntegramente con ese material.

Fallas agravadas

Los viejos aeroplanos B-45 asignados por décadas al entrenamiento de los jóvenes aspirantes a pilotos mostraron el paso de los años con fallas recurrentes que se agravaron a fines de 2008. La declinación comenzó cuando en 2006 se unificó el aprendizaje básico de los pilotos de las tres fuerzas en el denominado Curso Básico Conjunto de Aviador Militar (CBCAM) que se imparte en instalaciones de la Escuela de Aviación Militar de la Fuerza Aérea en Córdoba.

El talón de Aquiles fue que la instrucción se basó en un avión con más de medio siglo de servicio.

El instituto de formación recibió un número de pilotos superior a lo habitual: convergieron en el cockpit de los viejos B-45 camadas de las tres fuerzas que multiplicaron los esfuerzos bruscos a un parque aéreo ya disminuido por la fatiga de los materiales propia en aviones sometidos a uso intenso.

En 2010 el avión dijo basta, en una inspección de rutina se detectaron fisuras en los largueros, viga longitudinal que recorre el ala y soporta los esfuerzos de carga aerodinámica durante el vuelo. También se registraron grietas en las bancadas de los propulsores. El diputado radical Julio Martínez, entonces presidente de la Comisión de Defensa, reclamó al Gobierno por el estado de los aviones y de la instrucción con una frase elocuente: «El país no forma pilotos, gradúa kamikazes». Mirta Iriondo, doctora en Matemáticas y licenciada en Física, subsecretaria de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico del Ministerio de Defensa, impulsó y aprobó la modificación de la estructura alar de los Mentor con el agregado de un refuerzo interno para prolongar la vida del avión.

Chatarra

El peso agregado alteró las condiciones de carga y cambió el centro de gravedad original del avión, no podía volar con el instructor y su alumno sólo podía despegar con un tripulante a bordo; tampoco podía hacer vuelo en formación, ni acrobático, ni prácticas de tiro.

Se gastaron 4.3 millones de dólares en un trabajo que realizó FAdeA del que sólo quedan los testigos mudos, más de una decena de inservibles aparatos que serán chatarra.

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