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Reuniones de urgencia en los bancos para medir el impacto

Hubo otros informes, además del JP Morgan, tratando de esbozar el futuro de la economía y de las cotizaciones. Para el Barclays Capital, «la muerte del ex presidente Kirchner, un trágico acontecimiento, probablemente producirá una ola de adhesión para la actual presidenta, Cristina de Kirchner. Ella estaba ya midiendo mejor en las encuestas y esto podría impulsar sus ratings de aprobación de alguna manera». Agrega además que «las decisiones económicas difícilmente en el corto plazo se vean afectadas. Mientras Néstor Kirchner era percibido como el hombre fuerte detrás de Cristina Fernández, el horizonte inmediato está relativamente despejado de decisiones económicas clave. Más allá de la aprobación del Presupuesto 2011, que ya estaba en duda, no luce probable que haya muchos cambios importantes en el corto plazo».
Estaba incluido en el precio de las cotizaciones el hecho de que en 2011 los pagos de la deuda se harían con reservas del BCRA. La posibilidad de una emisión -eventualmente, un Global 2017 por u$s 1.000 millones- había quedado de lado. Impulsaron las compras de bonos argentinos desde septiembre sus altos rendimientos cuando la posibilidad de no pago es bajísima. La deuda argentina en circulación entre inversores es de apenas el 17% del PBI. Imposible un default de corto y mediano plazo. Y si se toma a los inversoares no residentes en el país, ese número baja al 14% del PBI.
Sin noticias económicas importantes (Club de París y FMI no iban a aportar novedades tampoco), el riesgo-país está atado al panorama político casi con exclusividad (sin que haya cambios obviamente en el contexto internacional). Otro informe, el del HSBC Securities, efectuado por el economista Pablo Goldberg, señala: «Al tiempo que el panorama político se abre, vemos al gobernador Daniel Scioli como el hombre fuerte galvanizando la agenda peronista. Como es moderado, esto es bueno para los bonos, pero no hay que subestimar las chances de una transición volátil».
También Goldman Sachs, bajo la firma de Alberto Ramos, dio su opinión rápidamente. «La dirección de la política macro no cambiaría radicalmente, pero la muerte de Néstor Kirchner introduce una significativa incertidumbre política...; no debería descartarse para los próximos meses un cambio de gabinete». Lo que se esperaba que sucediera a partir de marzo de 2011, con el mercado anticipando las elecciones presidenciales, súbitamente se adelantó y empieza a definirse ahora.


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