"La correspondiente documentación médica no muestra hasta el momento enfermedad orgánica alguna. El copiloto estuvo hace unos años, antes de obtener su licencia de piloto, en tratamiento psicoterapéutico durante un largo período de tiempo por una marcada tendencia al suicidio", afirmó la fiscalía de Düsseldorf.
"Posteriormente, y hasta ahora, hizo varias veces consultas médicas y se le prescribió la baja médica sin certificar si había peligro de suicidio o agresividad contra otras personas", agregó la fiscalía.
La fiscalía alemana insistió en que aún se encuentra inmersa en las investigaciones de lo sucedido, para lo que se ha interrogado ya a un gran número de testigos de los entornos personal y laboral del copiloto.
"Sigue sin haberse encontrado ningún documento ni confesión de un acto de este tipo. Igualmente no se han dado a conocer detalles específicos de su entorno familiar y personal o de su puesto de trabajo que puedan constituir un indicio sólido de un posible motivo", agregó.
Cerca de cien investigadores trabajan en la Comisión Especial de Düsseldorf "Alpes", encargada de esclarecer lo que sucedió en el accidente de avión e identificar a las víctimas. La mitad de ellos forman parte de la brigada de homicidios, que se ocupa de buscar posibles motivos que desencadenaran la tragedia aérea.
En los Alpes, la búsqueda de la segunda caja negra del avión (la que contiene los datos del vuelo) "sigue siendo el principal objetivo, desde el principio, y aún más hoy", declaró el capitán de Gendarmería Yves Naffrechoux.
Por primera vez, ayer los equipos de investigadores pudieron acceder por tierra al lugar de la catástrofe, dado que las condiciones meteorológicas impedían volar a los helicópteros.
| Agencias DPA y AFP |


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