15 de noviembre 2013 - 00:00

Robledo Puch implora salir de la cárcel o una “inyección letal”

Carlos Eduardo Robledo Puch, el mayor asesino de la historia, hace más de 40  años está preso.
Carlos Eduardo Robledo Puch, el mayor asesino de la historia, hace más de 40 años está preso.
Carlos Eduardo Robledo Puch, considerado el mayor asesino de la historia del crimen en la Argentina, presentó un escrito en el que implora salir de la cárcel en la que cumple una condena a reclusión perpetua y reclama que, en caso de serle denegada la petición, lo ejecuten con una "inyección letal".

"Está podrido de que no le den la libertad cuando la pena la tiene recontracumplida", expresó su abogado, Carlos Villada, al justificar la postura del homicida serial. Robledo Puch cumple una reclusión por tiempo indeterminado por diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto, dos hurtos y dos raptos.

Robledo lleva cuarenta años recluido en el penal de Sierra Chica y su nueva petición fue girada a la Suprema Corte bonaerense. El abogado, sostuvo que "con la ley del 2x1 vigente, el cómputo del tiempo que lleva preso supera sus años de vida".

En ese sentido afirmó que "con determinado cómputo tiene unos 80 años en prisión y está en los 60 años de edad".

Villada desmintió una información publicada hace un tiempo en la que se aseguraba que Robledo Pucho no quería salir de la cárcel. "Se ha hecho una leyenda de que él no quería recuperar su libertad. Yo no conozco ningún preso que no quiera salir", expresó.

En el escrito, Robledo Puch, a quien ya le negaron varias peticiones de salidas en libertad condicional pidió, ateniéndose a la nueva ley de medios, tener la posibilidad de brindar una conferencia de prensa para "contar" su verdad. Actualmente de 61 años, el llamado "Ángel de la muerte" fue detenido en 1972 cuando apenas había cumplido 20 por una serie de crímenes, en su mayoría de serenos de lugares a los que asaltaba junto a un cómplice.

Ocho años después de su detención fue juzgado y condenado a la pena de reclusión perpetua, más accesoria por diez homicidios agravados, un homicidio simple, 17 robos y dos casos de abuso deshonesto, todos cometidos entre 1969 y 1972.

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