20 de noviembre 2009 - 00:00

Rompuy, el discreto negociador

Herman Van Rompuy y Catherine Ashton, nuevos presidente y canciller estables de la Unión Europea. No bien se conocieron sus nombramientos, fueron cuestionados por su falta de experiencia.
Herman Van Rompuy y Catherine Ashton, nuevos presidente y canciller estables de la Unión Europea. No bien se conocieron sus nombramientos, fueron cuestionados por su falta de experiencia.
Bruselas - Discreto, hábil negociador y experto en lograr consensos. Esos son los términos utilizados habitualmente para definir al político belga Herman Van Rompuy, elegido ayer primer presidente estable de la Unión Europea (UE).

Prácticamente desconocido hasta hace unos días fuera de Bélgica y sin experiencia internacional, la reputación de Van Rompuy, de 62 años, no hizo más que crecer en su país desde que se hizo cargo del Gobierno, casi a su pesar, en diciembre del pasado año.

Van Rompuy heredó de su antecesor y compañero de partido, el polémico Yves Leterme, un país en plena convulsión entre las comunidades flamenca y francófona, que amanecía un día tras otro con titulares que predecían su quiebre y con una clase política terriblemente desgastada.

Menos de un año después, Bélgica regresó a la normalidad, se lograron ciertos avances en el plano institucional y la gran preocupación es, precisamente, qué pasará con su salida.

Nacido en la Bruselas de posguerra, el nuevo presidente de la UE estudió Filosofía y Economía en la Universidad de Lovaina y ascendió rápidamente dentro del partido democristiano flamenco (CD&V), la principal fuerza del país.

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Hasta hace poco en un segundo plano, Van Rompuy se forjó una imagen de gran creador de consensos por su participación en las siempre complejas negociaciones para formar coaliciones gubernamentales en Bélgica durante más de una década. Bajo un aspecto serio, incluso aburrido, muchos belgas celebran su sentido del humor y su afición por componer poemas. Van Rompuy está considerado un político de la «vieja escuela», profundamente católico. Por sus creencias religiosas, defiende una Europa cristiana, en la que no tendría lugar Turquía, según dijo hace cinco años en un debate en el Parlamento belga.

Agencia EFE

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