Rousseff, la candidata de Lula, alcanzó en un sondeo al opositor Serra

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• EL ACELERADO CRECIMIENTO DE SU IMAGEN PLANTEA UNA NOVEDAD EN LA CAMPAÑA ELECTORAL BRASILEÑA

Brasilia - Dilma Rousseff, la candidata presidencial del oficialismo para las elecciones del 3 de octubre en Brasil, logró por primera vez ubicarse en empate técnico con el líder de la oposición y hasta ahora favorito, José Serra.

Serra obtuvo el apoyo del 32,7% de los encuestados contra el 32,4% de Rousseff, según la encuesta de la empresa Sensus divulgada el martes. El sondeo fue encargado por el sindicato de trabajadores de la construcción de San Pablo y despertó una inédita polémica entre algunas de las principales encuestadoras del país.

En un sondeo de Sensus publicado a inicios de febrero, el ex gobernador de San Pablo y candidato derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva en la presidencial de 2002 aventajaba a la ex jefa de Gabinete del actual mandatario por un margen del 33,2% al 27,8%.

Los resultados de esta encuesta fueron los mejores obtenidos hasta el momento por Rousseff, quien hasta hace poco debía lidiar con un elevado nivel de desconocimiento y que busca beneficiarse de la elevada popularidad de Lula da Silva.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), renunció a inicios de este mes a su cargo en el gabinete, como exige la ley electoral. Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), hizo lo propio en la gobernación paulista.

Rousseff, que cuenta con el apoyo activo del presidente, quien se está provocando numerosas críticas por polemizar con sus opositores como si fuera un candidato más, viene creciendo de manera constante en las encuestas en los últimos seis meses. Se ha beneficiado, además del activismo declarativo de Lula da Silva, de mostrarse repetidamente con el presidente y de los anuncios de ambiciosos programas de obras públicas.

La marcha de la economía también le juega a favor: tras un 2009 que resultó menos catastrófico que lo augurado en el contexto de la crisis global, la economía brasileña crecerá este año en torno al 5% con baja inflación.

«Lula está trasladándole su apoyo a Rousseff», evaluó Ricardo Guedes, director de Sensus. «La gente está tomando conciencia de que ella es la candidata del presidente», añadió.

La encuesta fue realizada antes del lanzamiento de la candidatura de Serra, el sábado último, lo que según algunos analistas podría desde ahora aumentar su exposición en los medios y, por tanto, mejorar su posición en las encuestas.

Para ganar las elecciones, un candidato necesita obtener la mayoría de los votos. De no lograrlo, los dos más votados competirán en una segunda vuelta el 31 de octubre. En ese escenario, Serra todavía supera a Rousseff por dos puntos porcentuales.

Los dos son candidatos amigables para los mercados, pero Serra, exponente de la élite industrial paulista, propuso en los últimos días cambios importantes a la política económica lulista: dólar más alto, menor gasto público y tasas de interés más bajas.

La última encuesta conocida de otras de las grandes encuestadoras brasileñas, Datafolha, perteneciente al grupo que edita el influyente diario Folha de Sao Paulo, le dio a Serra una ventaja del 36% al 27%. Así, la polémica quedó instalada.

Según los defensores de la candidatura del opositor, Sensus, al trabajar para un grupo sindical, «orientó» a los encuestados al preguntarles primero su evaluación sobre el Gobierno de Lula da Silva, que goza de un elevado respaldo, y luego por sus preferencias electorales. Datafolha afirmó seguir un proceso exactamente inverso.

Lo que está en juego es el escenario inicial de la campaña: un arranque con Rousseff, una ex guerrillera considerada hoy una pragmática, peleando voto a voto con Serra, un ex izquierdista que fue exiliado por la última dictadura, favorece la idea de que el favoritismo de este último se ha diluido y que la influencia de Lula da Silva comienza a surtir efecto.

Agencias Reuters, ANSA, DPA

y Ámbito Financiero

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