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RUEGO MASSISTA: Que Barrionuevo no queme cajones
Una vieja canción de The Smiths hablaba sobre que "El bocón ataca de nuevo" ("Bigmouth Strikes Again"). Morrisey y Johny Marr aludían indirectamente a Margaret Thatcher y sus declaraciones antisindicales en la década del ochenta, mientras avanzaba con las privatizaciones de las minas de carbón de las cercanías de Manchester. La letra refiere a que cada vez que la exprimera ministra hablaba a favor de las privatizaciones, más adeptos generaba en defensa de los obreros que realizaban paros de actividad. The Smiths pedía que Thatcher hiciera cada vez más declaraciones que le garantizaran una victoria a las reivindicaciones gremiales. Cada declaración de Barrionuevo a favor de Massa genera un efecto similar, no sin antes aclarar que el gastronómico no tendrá un Galtieri que le salve las papas del fuego. Dentro de las huestes del tigrense se realizaba la semana pasada una asimetría algo menos "cool", pero mucho más referencial a la memoria colectiva de la democracia argentina de 1983. Para muchos asesores directos del diputado nacional y candidato a la presidencia de la Nación, las declaraciones de Barrionuevo llamando a una especie de "mesa sindical" a favor de su candidatura para garantizarle una victoria segura en 2015 pueden ejercer un efecto similar al del "cajón" de Herminio Iglesias. A algo más de 48 horas de las elecciones del 30 de octubre de 1983, el entonces candidato peronista a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Iglesias, procedió a prender fuego un cajón fúnebre de cartón con la bandera del radicalismo pintada y una corona de flores acompañándolo. Eran días en que los argentinos buscaban poner fin a años de oscurantismo militar y Raúl Alfonsín denunciaba el pacto militar-sindical. Ese acto en el que Ítalo Argentino Luder y Deolindo Bittel cerraban su campaña presidencial es considerado la mayor convocatoria militante en la historia; con 1,5 millón de personas en la 9 de Julio. Sin embargo, quedó en la historia, en un abordaje bastante simplista, como el evento del "cajón de Herminio Iglesias" que le dio la victoria a la UCR.
La historia luego es conocida. Derrotado el PJ, y con un radicalismo con Raúl Alfonsín triunfante, el justicialismo inició una profunda renovación interna, con nuevas generaciones que años después integrarían los diferentes gabinetes en la Rosada; y donde ni Iglesias ni los que profesaban los mismos métodos políticos tendrían ya lugar. Lentamente fueron siendo dejados de lado o tuvieron que pasar un largo, muy largo invierno, donde la premisa era su aggiornamiento personal, metodológico y político. Sólo algunos pocos tuvieron su revancha.
Obviamente, se trata de circunstancias diferentes y menos graves. Declaraciones modernas de Barrionuevo como "Massa indudablemente los va a matar en las elecciones", o "lo culpan de todo; de que mató a Gardel lo van a culpar"; que acompañan aquellas históricas como "trabajando nadie hace plata" o "en la Argentina hay que dejar de robar por lo menos dos años" o "no estamos eligiendo la cúpula de la Iglesia, así que hubo algunos sopapos". O la descripción más pormenorizada ante la revista Gente sobre los mecanismos para incrementar la caja: "Lo que te puedo decir es que el dirigente accede a otros ingresos. Uno le encarga un trabajo a un abogado del gremio, por ejemplo, y él le deja un porcentaje de sus honorarios. Es lícito".
En la vereda de enfrente, en la de la amplia avenida del kirchnerismo (que a su vez tiene sus propios Barrionuevo), una de las cosas que más se esperan es que el jefe gastronómico dé muchos reportajes, se presente en la mayor cantidad de actos públicos posibles y que existan muchas conferencias de prensa compartidas entre líderes de la CTA o la CGT rebeldes con fotos que asimilen al expresidente de Chacarita como el apoyo logístico, estratégico y cientista político de todo lo que no sea oficialismo.
@cburgeno


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