5 de octubre 2016 - 00:00

Rusia respondió al portazo de EE.UU. con el despliegue de un sistema antimisiles en Siria

Expertos consideran que constituye una advertencia destinada a proteger a las tropas de Al Asad contra ataques de la coalición.

Más muerte. Un rescatista traslada el cuerpo de un niño fallecido por los bombardeos del régimen de Bashar al Asad en las zonas de Alepo controladas por grupos rebeldes e islamistas.
Más muerte. Un rescatista traslada el cuerpo de un niño fallecido por los bombardeos del régimen de Bashar al Asad en las zonas de Alepo controladas por grupos rebeldes e islamistas.
Moscú y Damasco - Rusia desplegó ayer una batería de misiles antiaéreos S-300 en Siria para defender su base naval en el puerto de Tartus, en la vera del mar Mediterráneo, un día después de que Estados Unidos cortara todo tipo de diálogo con el Gobierno de Vladímir Putin tras el fracaso del cese de las hostilidades.

"Este sistema está destinado a garantizar la seguridad de la base naval de Tartus y de los buques emplazados en la zona costera", explicó Ígor Konashénkov, portavoz militar, y agregó que "los S-300 son un sistema exclusivamente defensivo y no representan una amenaza para nadie". "En la región ya existe un sistema análogo con emplazamiento marítimo, los Fort, que se encuentran a bordo del buque insignia de la flota del mar Negro, el acorazado Moskvá", agregó.

Asimismo, Konashénkov expresó su sorpresa porque el despliegue de los S-300 hubiera tenido tanta repercusión en la prensa estadounidense, que se dedicó a difundir que esos misiles pueden interceptar cualquier ataque de la coalición internacional contra Siria. La prensa occidental recordó que ni el Estado Islámico (EI) ni el Frente al Nusra (Frente de la Conquista del Levante) disponen de aviones que exijan el emplazamiento de esos sistemas antiaéreos.

El Ejército ruso ya desplegó en noviembre pasado misiles antiaéreos S-400 en el país árabe para proteger a sus aviones en la base aérea de Latakia.

En ese contexto, el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, subrayó que el Gobierno de Barack Obama está examinando las "opciones diplomáticas, militares, de inteligencia y económicas" para enfrentar la crisis en Siria. "El hecho que hayamos suspendido temporalmente nuestra cooperación bilateral con Rusia en relación con Siria no significa que hayamos cerrado todas las puertas a una acción multilateral", destacó Toner.

De acuerdo con funcionarios locales, nuevas sanciones económicas contra Rusia y Siria tendrían mayor eficacia si se aplicaran a nivel internacional. Altos dignatarios estadounidenses y europeos se reunirán hoy en Alemania. "Sin embargo, en el fondo nuestra opinión no ha cambiado. Seguimos insistiendo en una salida política", destacó.

Estados Unidos lidera desde 2014 una coalición internacional para combatir a los yihadistas del grupo Estado Islámico en Siria e Irak, pero se niega a intervenir directamente en la guerra civil siria.

Mientras tanto, los niveles de violencia se mantienen en la ciudad siria de Alepo (norte) y su periferia, donde al menos dieciséis personas murieron ayer por los bombardeos y el disparo de proyectiles.

Siete personas perdieron la vida por el impacto de cohetes lanzados por facciones rebeldes e islamistas contra la zona de la Facultad de Agricultura y la de Ciencias de la Universidad de Alepo, así como las proximidades de la mezquita Al Rahman y el área de Al Meridien, bajo el control de las autoridades.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos precisó que la caída de los proyectiles causó más de cincuenta heridos, algunos de ellos graves, por lo que no descartó que el número de fallecidos aumente con el correr de las horas.

Los combates continuaron ayer en distintas partes de la urbe, como en su parte septentrional, el casco antiguo y la zona Proyecto 1070, en el suroeste. En esos choques, los efectivos leales al presidente Bashar al Asad se baten contra grupos insurgentes e islamistas, entre los que figura el Frente de la Conquista del Levante (antiguo Frente al Nusra).

Esta ciudad es desde hace doce días objetivo de una ofensiva del ejército sirio, que está respaldado por la aviación rusa.

Según los datos aportados ayer por la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el 23 de septiembre hasta el 2 de octubre, un total de 342 personas murieron, de las que 106 eran niños; y 1.129 resultaron heridas, 261 de ellas menores de edad, por las hostilidades en Alepo.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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