14 de abril 2015 - 00:00

Rusia vende sofisticados misiles a Irán y pone en apuros a EE.UU.

El presidente palestino, Mahmud Abás, recibió ayer el respaldo de Moscú a las aspiraciones de crear un Estado independiente en una visita a Rusia en la que se firmaron varios acuerdos. Abás fue recibido por el presidente Vladímir Putin (foto), el primer ministro Dmitri Medvédev y el patriarca ortodoxo Kiril.
El presidente palestino, Mahmud Abás, recibió ayer el respaldo de Moscú a las aspiraciones de crear un Estado independiente en una visita a Rusia en la que se firmaron varios acuerdos. Abás fue recibido por el presidente Vladímir Putin (foto), el primer ministro Dmitri Medvédev y el patriarca ortodoxo Kiril.
Moscú y Washington - El presidente ruso, Vladímir Putin, provocó ayer inquietud internacional al levantar unilateralmente la prohibición de entregar sus misiles antiaéreos S-300 a Irán, al considerar que el acuerdo marco que firmaron en Lausana las grandes potencias y la República Islámica le permite tomar esa decisión sin esperar al fin de las sanciones contra el régimen iraní.

Asimismo, inició un programa de intercambio de petróleo por bienes con Irán y se declaró dispuesto a aumentar los lazos económicos bilaterales.

Israel, el más férreo opositor a un acuerdo sobre el controvertido programa nuclear iraní, no tardó en reaccionar a la medida anunciada por el Kremlin y opinó que se trata del "resultado directo de la legitimidad concedida a Irán" con la negociación en curso.

Es "la prueba de que el crecimiento económico posterior al levantamiento de las sanciones será explotado por Irán para armarse y no para garantizar el bienestar de su pueblo", añadió el ministro de Inteligencia, Yuval Steinitz, en un comunicado.

"En lugar de que la comunidad internacional le exija desistir de su actividad terrorista en Medio Oriente y por todo el mundo, se le permite rearmarse con avanzados sistemas que sólo incrementarán sus agresiones", concluyó.

El suministro de cohetes S-300 rusos a Irán ha sido motivo de preocupación en Israel desde hace años porque, según este país, desplegados en torno a las instalaciones nucleares impedirán cualquier opción militar si fracasan las negociaciones o si Teherán decide finalmente fabricar armas atómicas.

El sistema S-300 es una avanzada batería antiaérea con un alto grado de efectividad en ataques por parte de aviones y misiles enemigos.

En tanto, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, le comunicó su preocupación a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.

La portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, dijo en su conferencia de prensa diaria que Kerry "planteó las preocupaciones en una conversación telefónica".

"No creemos que sea constructivo en este momento que Rusia siga adelante con ello. Dadas las acciones desestabilizadoras de Irán en la región, en lugares como Yemen, Siria o el Líbano, éste no es el momento de venderles este tipo de sistemas", afirmó Harf.

Sin embargo, la vocera afirmó que el Gobierno de Barack Obama no cree "que esto vaya a tener un impacto en la unidad (de las potencias del Grupo 5+1) en la negociación" con Irán.

Esta crisis internacional se produce después de que varias potencias mundiales, incluida Rusia, alcanzaran un acuerdo provisional con Irán para reducir su programa nuclear, e indican que Moscú podría ser el primero en la línea de salida para beneficiarse de un eventual levantamiento de sanciones a ese país.

Ese entendimiento marco, logrado el 2 de abril, debe ser seguido por uno definitivo antes del 30 de junio.

En tanto, Rusia exigirá el levantamiento del embargo internacional de armas a Teherán una vez que se cierre un acuerdo nuclear definitivo.

La Resolución 1929 de la ONU "no contempla ninguna limitación para el suministro de sistemas de defensa antiaérea a Irán", aseguró el canciller Lavrov.

Agregó que en 2010, cuando el entonces presidente ruso, Dmitri Medvédev, cedió a los pedidos de Occidente y canceló el contrato para el suministro de los S-300 a Teherán, lo hizo "de manera voluntaria, para estimular un proceso de negociación constructiva sobre el programa nuclear iraní.

"Estamos convencidos de que en esta etapa ha perdido todo su sentido la necesidad de un embargo de esta naturaleza, en particular de un embargo ruso separado, voluntario", insistió Lavrov.

El jefe de la diplomacia rusa también subrayó que los S-300 "tienen un carácter exclusivamente defensivo" y no son aptos para fines ofensivos, por lo que "no serán una amenaza para ningún Estado de la región, incluido, por supuesto, Israel".

Rusia parece dar por hecho el levantamiento de las sanciones a Irán y ya da sus primeros pasos para recuperar un lugar privilegiado en el mercado armamentista de ese país.

Asimismo, un alto funcionario gubernamental dijo que Rusia comenzó a proveer granos, equipos y materiales de construcción a Irán a cambio de petróleo, en el marco de un acuerdo de intercambio.

Fuentes comentaron hace más de un año que se estaba discutiendo un acuerdo valorado en unos 20.000 millones de dólares con Teherán, que implicaría la compra por parte de Rusia de hasta 500.000 barriles diarios de crudo iraní a cambio de equipos y bienes rusos.

Funcionarios de los dos países han hecho públicas declaraciones contradictorias desde entonces sobre si se había firmado un acuerdo de intercambio, pero el viceministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Ryabkov, indicó que ya había uno en marcha.

Agencias Reuters, AFP y EFE,


y Ámbito Financiero

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