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Rutilante final del festival Barenboim
En su tercer festival consecutivo, Daniel Barenboim cerró este fin de semana sus conciertos en el Colón con la West Eastern Divan Orchestra y dos artistas de jerarquía internacional.
Kaufmann. Considerado hoy el principal tenor wagneriano del mundo, debutó en el país Jonas Kaufmann.
El jueves y el viernes, a Martha Argerich le tocó abordar el Concierto n° 1 de Liszt. En la primera noche (la que aquí se comenta), la pianista actuó sobrellevando una fiebre alta y, en el inicio de la obra, algunos contratiempos musicales. Pero a medida que la partitura fue transcurriendo, Argerich desplegó otra vez la magia que su público conoce y, seguida con maestría por Barenboim, tuvo momentos de sublime musicalidad, dinámicas sutilísimas y buena conexión con el entorno. Después de tal tour-de-force, ella regaló una obra fuera de programa que, por la maravilla de su interpretación, fue casi el plato fuerte del concierto: "Ondine", de "Gaspard de la nuit" de Ravel.
El concierto se había iniciado con el estreno de "Con brio", obra del clarinetista y compositor Jörg Widmann, que alterna efectos tímbricos con retazos de citas (con un especial dejo beethoveniano), y se completó con una selección de trozos orquestales de óperas de Wagner. La obertura de "TannhTMuser" creó un clima de concentración y profundidad, seguida por dos fragmentos de "El ocaso de los dioses": el "Amanecer y viaje de Sigfrido por el Rin" y la "Marcha fúnebre" del héroe. La última obra del programa y el bis fueron extractos de "Los maestros cantores de Nüremberg" (la obertura y el preludio al tercer acto); la flexibilidad sonora de la West-Eastern Divan, moldeada compás a compás por la inteligencia musical de Barenboim, sorteó los desafíos que Wagner plantea a la orquesta, e inclusive el director se sobrepuso con estoicismo a un accidente con la batuta.
Precisamente la última obra escuchada en esa jornada fue la primera de la noche del sábado, preámbulo de la mayor novedad que traía el Festival y, para algunos, lo más atractivo: la presencia de Jonas Kaufmann. Relajado, simpático y hasta sorprendido por la ovación grandiosa, el tenor alemán hizo para su debut en el Colón el ciclo de "Canciones de un compañero de viaje" de Mahler, en lugar de la selección de Wagner originalmente anunciada. Por tesitura y densidad orquestal la elección redujo el riesgo (Barenboim colaboró conteniendo el sonido del ensamble); la voz se proyectó sin dificultades por la sala y la expresividad y técnica del tenor quedaron de manifiesto, más allá de alguna aspereza sonora en el centro.
Pero nuevamente lo mejor estuvo en una obra fuera de programa: "Winterstürme", de "La Walkyria", fue una suerte de "premio consuelo" para los que se habían quedado con ganas de escuchar a Kaufmann en uno de sus fuertes, y confirmó por qué es uno de los más grandes tenores wagnerianos. Tal como la presencia del piano en un lateral del escenario hacía sospechar, en el segundo de los bises hubo lugar para otro encuentro soñado: el del pianista Barenboim con el cantante, en un Wagner íntimo ("TrTMume", de los "Wesendonck Lieder"). La canción, bellamente interpretada, dejó un saldo amargo: ante una ovación prematura que ahogó el posludio pianístico, Barenboim, un auténtico militante de estas cuestiones, se vio obligado a dirigirse a aquellos espectadores que dan por finalizado el discurso musical una vez que cesa el canto: "Por favor déjenme tocar esto, quiero tocar este final"; el público respondió con risas y aplausos, pero el justificado enojo del artista apenas se aplacó.
Barenboim cerró el Festival 2016 (mucho menos arriesgado que el del año pasado en su repertorio) con una de las sinfonías del concierto inaugural: la 41 de Mozart. La única justificación válida que esta reiteración podría tener sería desde un plano intelectual, como una búsqueda de re-significación del discurso mozartiano; por otro lado, la lectura que el director ofrece nunca es rutinaria y es siempre reveladora de esos detalles que la costumbre de la escucha suele dejar de lado.
West-Eastern Divan Orchestra. Director: D. Barenboim. Solista: M. Argerich (piano). Obras de Widmann, Liszt y Wagner (Abono Azul, Teatro Colón, jueves 4 de agosto). /Solista: J. Kaufmann (tenor). Obras de Wagner, Mahler y Mozart (Abono Azul, Teatro Colón, sábado 6 de agosto).



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