11 de octubre 2011 - 00:00

Sabella empezó por el buen camino

Alejandro Sabella llegando a Puerto La Cruz; el técnico atiende al periodismo con amabilidad y le huye a la polémica.
Alejandro Sabella llegando a Puerto La Cruz; el técnico atiende al periodismo con amabilidad y le huye a la polémica.
De perfil bajo y para nada polémico, Alejandro Sabella no pretende que la Selección «juegue como el Barcelona», sino que se conforma con que sea un equipo equilibrado, que pueda aprovechar las virtudes de sus atacantes y la gran habilidad del mejor jugador del mundo, Lionel Messi. Sus metas son razonables y hasta ahora no se le escapó eso de que la Selección argentina «tiene obligación de ganar siempre». Le trajo tranquilidad a un plantel que estaba sobreexpuesto desde la época de Diego Maradona y que venía de defraudar en la Copa América, donde no tenía la obligación de ganar, pero sí de jugar bien para intentarlo.

Su idea futbolística es una mezcla de filosofías casi antagónicas. Busca tener la practicidad y la dedicación a la marca de Carlos Bilardo, pero con la circulación de juego que pretenden los «menotistas». Durante muchos años se discutió cuál es nuestro estilo y «la nuestra» es una mezcla de cosas. El jugador argentino se destaca por su gambeta, a diferencia del brasileño, que tiene más toque, pero también por su garra y su mentalidad ganadora.

Si Sabella consiguiera aprovechar todas las virtudes de los jugadores argentinos y los convenciera de que con buena técnica se puede jugar cualquier táctica (como pensaba y declaraba José Pekerman), sin dudas pasaría a la historia. Si no, será uno más en este camino de técnicos de distintas escuelas que pasaron sin pena ni gloria por la Selección, sin aprovechar el potencial futbolístico que tenían. Desde 2002 hasta el momento (cuando el equipo de Marcelo Bielsa quedó eliminado del Mundial de Corea-Japón en primera ronda), ningún técnico pudo terminar su período de cuatro años. Pasaron Bielsa, Pekerman, Basile, Maradona y Batista. En Sabella está ser uno más de la lista o figurar en la de los que trascendieron.

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