31 de diciembre 2015 - 00:00

Salarios y cuentas públicas

 El Gobierno de Brasil incrementó un 11,67% el salario mínimo y lo llevó a 880 reales por mes (unos 227 dólares), una medida que busca compensar la inflación pero que aumenta la presión sobre las cuentas públicas. Originalmente el Congreso había fijado el piso de ingresos en 871 reales, pero Dilma Rousseff decidió aumentarlo por encima de la inflación prevista para este año, que es del 10,57%. La medida, que entrará en vigencia el 1 de enero de 2016, implicará un costo adicional de 2.900 millones de reales sobre el presupuesto, equivalentes a unos 743 millones de dólares.

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