10 de agosto 2016 - 00:00

Sale un K, entra un peronista

Ricardo Echegaray
Ricardo Echegaray
Oscar Lamberto quedó ayer en la puerta de la presidencia de la Auditoría General de la Nación, cargo que le corresponde al primer partido de la oposición. Como se explica en nota aparte, las cabezas del peronismo, gobernadores y legisladores confirmaron una elección que comenzó hace un mes y medio, tal como había adelantado este diario en ese momento.

La decisión de ayer jugó en simultáneo con la carta de renuncia a la presidencia, una formalidad, que le envió Ricardo Echegaray a José Luis Gioja. En realidad, Emilio Monzó y Gabriela Michetti ya lo habían removido de ese puesto en la AGN por una resolución conjunta.

El cambio es todo un símbolo de los tiempos. Lamberto es un peronista orgánico del partido que sirvió como soldado a presidentes y gobernadores durante años como presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, como senador y secretario de Hacienda de Eduardo Duhalde y también auditor. Nada más lejano del peronismo kirchnerista y mucho más del perfil que lució Echegaray en su breve paso por la AGN. Lamberto es un duro en las negociaciones, pero esencialmente un cultor del diálogo.

De hecho, la candidatura de Lamberto a la AGN, que debe esperar el anuncio formal del Consejo Nacional del PJ en una o dos semanas, tuvo frenos varios.

Quien frenó la designación del exsecretario de Hacienda de Duhalde en una ocasión fue, desde la sombra, Cristina de Kirchner; ese rechazo fue operado a través de Daniel Scioli. En su reemplazo propuso al expresidente del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, pero tras el escándalo respecto de las cuentas de la provincia que salpicaron al extitular del Bapro, dicha candidatura quedó en el olvido.

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