Inicio de julio prometedor de novedades de fuste; en lo que hace al derivado de la vida política en el plano local, comenzaron a dejar huellas -positivas- en el ámbito de los negocios del Merval. Y además, se pudo contar con un contexto internacional que también intentó -y sólo lo logró en parte- pisar firme en su evolución, al ingresar en el segundo semestre.
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De tal forma, se pudo observar un frente bastante homogéneo para «tirar parejo», en cuanto a procurar un aporte favorable a los índices. El Dow finalizando con un 0,7 de aumento, menos de lo que prometía en el intradiario, con el Bovespa llegando al final para salvarse justo sobre la campana y retener sólo un 0,15%.
Y en lo referido a nuestro conjunto de indicadores: la mejor respuesta. Porque consiguió superar y conservar la centena superior, concretando un cierre de 1.610 puntos -tras tocar los 1.632 de máxima- y con mínimo de 1.607.
También en el Merval se pudo percibir cierta merma de tensión, acoplado al desagio exterior. Aunque, con mejor saldo que los referentes. Retuvo un 1,4% en el listado clásico, poco más en el conjunto de las nativas y haciendo un grupo compacto de índices porteños.
Lo más importante: que el volumen inició julio con interesante cambio de marcha. Provenía de un promedio de junio, por rueda, de sólo 46 millones de pesos de efectivo en acciones -un 10 por ciento de franja- en el rasgo más crucial para ponerse confirmar y colocar al Merval en otro escalón de negocios. Total de 45 bajas, con 20 descensos, confirmaron la buena rueda. Y la Bolsa, alegre.
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