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Salud bolivariana: logros y mitos
Hugo Chávez
«Los más de 300.000 habitantes (del estado) de Vargas no tenían hasta la apertura de este centro en enero de 2009 un sólo oftalmólogo público», señaló Yolimar Alberto, directora del Centro Oftalmológico de la zona de La Guaira, a 35 kilómetros de Caracas y punta de lanza de la Misión Milagro. El Centro Oftalmológico Vargas junto con el Cardiológico Infantil Latinoamericano de Caracas son los dos grandes proyectos en materia de salud que citan los funcionarios gubernamentales cuando se les pregunta por los logros en el sector del Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Ciertamente, recorrer las modernas instalaciones del Oftalmológico de Vargas y conversar con algunos de los cerca de 200 pacientes diarios del centro avalan el «éxito» del «centro vanguardia» de la Misión Milagro, que engloba otros 47 centros de atención oftalmológica en todo el país más dos unidades móviles.
«Antes las citas eran de unos meses o un año (...); vine para cambiar una lente, la doctora me detectó el glaucoma, y a los dos días me estaba operando», explicó Abraham González, en la puerta de la consulta donde viene para revisar la evolución del ojo.
Operaciones
La Misión Milagro, fundada en 2005 por el presidente venezolano y fruto de la colaboración entre Cuba y Venezuela, ha realizado más de un millón de operaciones quirúrgicas, especialmente de cataratas y glaucoma, y además se ocupa de entregar de forma gratuita lentes a todos aquellos que los necesiten.
Desde su inauguración, la Misión ha atendido a más de un millón de pacientes en Cuba y Venezuela, y parte de su labor incluye el tratamiento a pacientes extranjeros, especialmente de Ecuador, El Salvador o Nicaragua, que vienen a Venezuela a ser operados.
No obstante, la sanidad sigue siendo uno de los grandes desafíos, y el propio Chávez reconoció recientemente que el sistema sanitario se encuentra «en emergencia», ya que más de 2.000 módulos de Barrio Adentro, los centros de atención primaria en zonas populares y uno de los «proyectos estrella» de la revolución, están «abandonados».
A la par, médicos y enfermeros de hospitales públicos de Caracas y otras grandes ciudades han salido a demandar mejoras salariales y a reclamar por la falta de inversión en las infraestructuras sanitarias y por problemas de inseguridad ciudadana incluso en el interior de los propios centros hospitalarios.
La doctora Alberti evita comentar la situación del resto del sistema sanitario y prefiere destacar cifras de intervenciones quirúrgicas de la Misión Milagro: «Cerca de 9.000 intervenciones de cataratas de forma totalmente gratuita anuales, casi el doble de las que se realizaban en los 90».
«Son logros de la revolución, duélale a quien le duela. Las élites médicas se dedican a criticar porque les gustaría a ellos gobernar», sostiene.
Sin embargo, los venezolanos no parecen refrendar esta opinión de manera pasiva, a la luz de una reciente encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos, reseñada por la estatal Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), donde la salud es percibida como el tercer mayor problema, por detrás de la inseguridad y el desempleo.
Los innegables casos de éxitos en estos «centros estrella» conviven, no obstante, con trágicas historias de pacientes que son obligados a «ruletear» (ir de hospital en hospital) por falta de camas, insumos o facultativos, a veces con consecuencias fatales.
En el hospital de Lídice, en una zona popular del oeste de Caracas, pacientes en lista de espera cerraron las puertas la pasada semana hasta ser atendidos, y el personal se sumó a las críticas denunciando que sólo tienen 6 anestesiólogos de los 23 requeridos.
Agencia EFE

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