10 de marzo 2017 - 23:18

Salvaguardias: clave entre Mercosur y UE

Al parecer, se ha decidido retomar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, lo que a priori parece ser una buena idea. No obstante, al mismo tiempo o previamente sería adecuado que el Mercosur termine de solucionar múltiples problemas de funcionamiento de diversa gravedad y que se han profundizado en los últimos diez años. Quizás ésta sea una oportunidad para sentarse a re discutir.

Lo más interesante de un acuerdo con Europa lo constituyen las inversiones, las áreas no tradicionales de los servicios no financieros y los bienes de nicho o los derivados de la agroindustria. En efecto, las posibilidades de vender productos industriales en Europa no sólo están fuertemente limitadas por el contexto internacional, sino también por cuestiones estructurales que son para otro artículo. A priori, un acuerdo europeo amplio y rápido primarizaría nuestras exportaciones más que un acuerdo con los países del Nafta. Sin perjuicio de lo mencionado, considero que un acuerdo que cree comercio siempre será conveniente si se toman recaudos respecto de los servicios y si se pone el acento en las disciplinas comerciales y las regulaciones que pasan desapercibidas y que terminan siendo peor que los aranceles ya que argentina tiene altos aranceles pero bajas restricciones no arancelarias mientras que Europa es lo opuesto.

Hay sectores que difícilmente puedan competir con Europa, particularmente si no se es estricto en los requisitos de origen y en las cláusulas de salvaguardia.

Respecto de este último punto me parece que nuestro país no las ha utilizado y sería extremadamente importante que las ponga en la mesa en este acuerdo. Las salvaguardias son un auxiliar de la reconversión industrial y como toda herramienta potente debe ser utilizada con mesura y criterio.

Las salvaguardias pueden ser de dos tipos: generales o particulares. Las generales no están atadas a un sector en particular y puede ser de balanza de pagos o aplicables a un sector aunque no específico de él. Las particulares hacen a un sector determinado tal como fueron las de los acuerdos textil o el agropecuario.

La salvaguardia permite legalmente poner cupos o aranceles adicionales a un sector por un tiempo determinado al verse dañado o amenazado por el aumento de las importaciones. La salvaguardia exige un plan de reconversión por lo que es útil para discutir en forma estructural entre el Gobierno, los empresarios y eventualmente los sindicatos. Sin duda que existen sectores que van a estar fuertemente amenazados por el acuerdo y estará en riesgo su subsistencia. Las únicas alternativas son dejar afuera a determinados sectores, no demasiados, o plantear mecanismos de salvaguardia aplicables al momento de la aparición del daño.

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