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Samuragochi: el fraude del “Beethoven japonés”
Mamoru Samuragochi
"Empecé a utilizar a alguien para que compusiera por mí hacia 1996, cuando me encargaron la banda sonora de una película por primera vez. Esta persona me ayudó en más de la mitad de la banda original", dijo el músico según la cadena pública NHK. Pese a quedarse completamente sordo a los 35 años, Samuragochi continuó "componiendo" obras, especialmente la "Sinfonía Nº1, Hiroshima", en homenaje a las víctimas de la bomba nuclear. En un documental emitido en marzo de 2013 por la televisión pública NHK, titulado la "Melodía del alma", se veía a Samuragochi componer un réquiem para una niña, cuya madre murió en la catástrofe del sismo y el tsunami del 11 de marzo de 2011.
Ayer, un presentador de la cadena pidió disculpas al público en nombre de la NHK por "no haber descubierto, pese a nuestras verificaciones, que no era el autor de sus obras". Tras la emisión, miles de japoneses compraron la sinfonía, de la que se vendieron 180.000 ejemplares en CD. La discográfica Nippon Columbia, expresó también su "estupefacción y su cólera" por el caso, y anunció que dejaría de vender los discos de Samuragochi.


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