11 de marzo 2011 - 00:00

Sarkozy despertó de la siesta

París - Francia se quedó dormida con las dos revoluciones anteriores, pero el presidente, Nicolas Sarkozy, parece no estar dispuesto a dejar pasar una tercera. Justo en el día en que la Unión Europea celebra una cumbre extraordinaria sobre Libia, Francia se convirtió el primer país del bloque que reconoce diplomáticamente a los insurgentes.

Además, el Gobierno galo quiere impulsar un bombardeo selectivo de objetivos militares, según informa el diario Le Monde. Esta iniciativa sería más fácil de imponer que una zona de exclusión de vuelo, que hace frente a reticencias de determinados países en el Consejo de Seguridad de la ONU. Una coalición francobritánica podría tener lista una operación de estas características en una semana, según el Ministerio de Asuntos Exteriores en París.

Con la crisis de Libia, Francia podría volver a destacarse en el escenario internacional. Ya en anteriores ocasiones Sarkozy sacó partido de situaciones similares para promocionarse como un buen gestor de crisis, algo que en estos momentos le vendría bien a su popularidad, que atraviesa sus horas más bajas, según los sondeos. En los últimos días se difundieron varias encuestas en las que la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, encabeza las preferencias.

Durante las revueltas en Túnez y Egipto, Sarkozy tenía diplomáticamente las manos atadas. En Túnez, su ex ministra de Asuntos Exteriores Michèle Alliot-Marie lo situó en una situación incómoda con sus contactos privados con estrechos aliados del régimen dictatorial. Sarkozy se mantuvo durante largo tiempo en silencio. Medios franceses especulaban con que el presidente era reticente a dejar caer a su aliado Hosni Mubarak. Después de todo, el mandatario galo había declarado a Mubarak y al dictador tunecino Zine el Abidine Ben Alí como pilares de la Unión para el Mediterráneo, una idea promovida por él mismo.

La crisis de Libia tiene para Sarkozy la ventaja de que en principio todos están de acuerdo en lo que hay que hacer, pero hasta el momento nadie ha tomado la iniciativa. Washington se muestra reservado y la responsable de política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, se mueve más entre la parsimonia y la cautela a ojos de París. El escenario representa para el presidente francés una oportunidad similar a la de la crisis entre Rusia y Georgia en 2008, cuando se erigió como mediador prácticamente sin consultar.

Apuesta

Sarkozy apuesta en este contexto por su nuevo ministro del Exterior, Alain Juppé, un experimentado político que ya fue titular del Interior y de Defensa. En los últimos días, Juppé fue realizando una discreta labor diplomática ante China y también ante los países árabes promoviendo una acción militar contra Libia.

Hasta la fecha, Occidente sólo intentaba definir una postura común sobre la zona de exclusión de vuelo, tal como París había exigido. Las opiniones críticas consideran que son necesarios demasiados aviones para poder vigilar el espacio aéreo libio y para imponer la prohibición habría que recurrir posiblemente a la violencia. En vista de las intervenciones militares en Irak y Afganistán, la iniciativa se vislumbra demasiado dispendiosa.

Los ataques aéreos contra el Ejército libio conllevan sin embargo riesgos elevados, sobre todo por el peligro de que haya víctimas civiles. El líder libio Muamar Gadafi no sería el primero al que se le ocurriera utilizar a los pobladores como escudos humanos.

Agencia DPA

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