19 de noviembre 2013 - 14:34

Scioli escuchó quejas del PJ por Zannini: "Ni es peronista"

• Cumbre con caciques en La Plata para activar el justicialismo y respaldar el presupuesto 2014

Daniel Scioli recibió a alcaldes del PJ en La Plata. Hubo apoyos, pedidos y quejas por la intromisión K en el PJ bonaerense.
Daniel Scioli recibió a alcaldes del PJ en La Plata. Hubo apoyos, pedidos y quejas por la intromisión K en el PJ bonaerense.
-"Pongamos a trabajar al peronismo en la provincia y a nivel nacional".

-"Nosotros coincidimos, Daniel, pero después lo van a consultar por todo a Zannini. ¿Qué tiene que opinar Zannini si ni siquiera es peronista?".

Daniel Scioli enmudeció. La respuesta de Julio Pereyra, alcalde de Varela, desentonó con la parrafada correcta, casi de ocasión, que el gobernador masculló en defensa del PJ.

Fernando Espinoza, futuro jefe peronista, se atragantó. El martes 12, antes de asomar por Matheu 130 para el cierre de listas, el matancero pasó por el despacho de Carlos Zannini en Casa Rosada para mostrarle los borradores de las boletas para la interna peronista.

Sin ser un reproche personal, según el concepto lineal de Pereyra, Espinoza consultó a un no peronista sobre el armado de la cúpula del PJ bonaerense.

La perdigonada de Pereyra tiene delay: su entripado es por la colectora de Nuevo Encuentro que Zannini patrocinó en Varela, pero cuando sus colegas hicieron catarsis contra José Ottavis en la sede del PJ, el jefe de la FAM estaba inmerso en una aureola de paz en el Vaticano para una cita con el papa Francisco.

Pereyra
sintetizó lo que, de manera caótica, ocurrió la noche del cierre de listas cuando los caciques del PJ bloquearon, por turnos, el ingreso de Ottavis a la boleta de la primera sección y la de Carlos "Cuto" Moreno en la de la sexta, y aceptaron a regañadientes la incorporación de Juan Manuel Abal Medina en la tercera. Aquella noche, Juan José Mussi, mandamás de Berazategui y secretario de Ambiente, fue el portavoz de la furia.

"¿Cuántos votos tiene Abal Medina? Si quieren, que me echen del Gobierno, total yo ya renuncié, estalló Mussi.

Un desafío recargado: Ambiente depende de la Jefatura de Gabinete que hasta mañana ocupa Abal Medina. La ironía es que Mussi durará más en el Gobierno que Abal.

Fotos

Ayer, Mussi no llegó a la cumbre convocada por Scioli en La Plata con un puñado de caciques del peronismo. Sí lo hicieron, además de Espinoza y Pereyra, Alberto Descalzo de Ituzaingó, el jefe de la junta electoral del PJ, Hugo Curto, de Tres de Febrero; Santiago Maggioti, intendente de Navarro, y Martín Insaurralde.

Al lomense lo miraron con condescendencia para que dibuje una explicación sobre la foto que el sábado se sacó con Sergio Massa, su doble verdugo del 11-A y el 27-O. 

"Yo la acompañé a Jesica. No sabía que iba a estar Massa", se disculpó.

Ayer en La Plata le bajaron la espuma a la postal de Massa con Insaurralde. "Entendemos el juego" dijeron en gobernación. De hecho, durante la década K, Scioli utilizó sistemáticamente las fotos con rivales para construir su identidad de diferente en la galaxia kirchnerista.

Scioli se hizo acompañar por su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, el ministro de Seguridad, Alejandro Granados, y Cristina Álvarez Rodríguez, que ofició de telefonista para convocar a los invitados.

El miércoles próximo volverá a reunir a un contingente de consejeros del PJ en su residencia. La convocatoria será más amplia y servirá para definir otras dos cuestiones.

Una por pedido del gobernador. "Yo los acompañé a ustedes y necesito que el partido me respalde en este momento", dijo en referencia a la sanción del Presupuesto 2014 que espera tratamiento en la Legislatura y se topa con la negativa de los legisladores del Frente Renovador que, por indicación directa de Sergio Massa, avisaron que no aprobarán el endeudamiento que requiere la provincia.

La otra es interna. Para imprimirle dinámica al partido, los intendentes pretenden que los consejeros suplentes puedan participar de las reuniones del consejo del PJ que será electo el 15 de diciembre próximo.

La posibilidad de que los candidatos suplentes se incorporen a la cúpula partidaria fue el atajo que encontró Espinoza, en el fragor del cierre, para destrabar las negociaciones en varias secciones. En 2008, la usó Alberto Balestrini, pero jamás la implementó. Espinoza, con la rebeldía que se adueñó del peronismo, difícilmente tenga margen para no cumplir con esa promesa trasnochada.

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