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Scioli milita vecindad: citas exprés con Tabaré y Dilma
DEDICA MAÑANA EL DÍA AL PROSELITISMO GLOBAL EN MONTEVIDEO Y BRASILIA
El paso de Scioli por el Planalto, el atardecer del martes, será la segunda y última escala de la minigira exprés que el gobernador comenzará al mediodía, en Montevideo, con un encuentro con Tabaré Vázquez, el mandatario uruguayo, en la residencia presidencial Suárez y Reyes, en el barrio El Prado.
Scioli llegará a Brasilia en medio de la temporada crítica que atraviesa Dilma y que tuvo su, hasta acá, punto más alto la semana pasada al abrirse la puerta para un eventual juicio político. Hace un mes, Scioli compartió la agenda de tres días que en el país desarrolló Lula da Silva.
En Uruguay la situación parece, a priori, menos traumática. Pero Tabaré, con quien el candidato del FpV se vio cuatro veces el año pasado, en medio de la campaña del Frente Amplio e incluso el domingo de la elección, encarna un dilema que tarde o temprano cruzará al peronismo en el poder si gana el 25-O: el uruguayo fue presidente, se retiró 5 años y en su regreso experimentó tensiones de la transición con José "Pepe" Mujica, quien estuvo en la Argentina, con Scioli, la semana pasada.
En Tabaré y en Dilma, dos presidentes con los que deberá convivir si llega a la Casa Rosada, Scioli podrá además proyectar las experiencias de mandatarios que gobiernan mientras su antecesores, visibles y poderosos, están activos políticamente. Es, imaginan, lo que ocurrirá acá con Cristina de Kirchner.
De Cristina de Kirchner depende, siquiera en lo formal, que Scioli tenga dos encuentros más antes de la elección con presidentes de la región: con Rafael Correa, de Ecuador, y con Michelle Bachelet, de Chile. Los dos manifestaron, vía Cancillería, su intención de viajar a la Argentina antes de que Cristina de Kirchner deje el Gobierno, ocasión en que se verían con el candidato oficial.
Sin embargo, por ahora, no hay invitación desde la Casa Rosada. El protocolo sugiere inoportuno, y hasta mal visto, que un presidente visite un país amigo sin un convite.
Hace unas semanas, Correa había programado una visita a Buenos Aires para recibir dos reconocimientos honoris causa pero finalmente se desactivó. A la vez, el ecuatoriano invitó a Scioli a su país, pero el candidato se excusó por el tiempo que puede demandarle esa gira en medio de la campaña. Scioli y Correa se conocieron en febrero de 2007 cuando el entonces vicepresidente, en representación de Kirchner, viajó a la asunción del ecuatoriano.
Puede, en cambio, que el gobernador en alguna escala que haga a Mendoza extienda su gira y vaya a verse con Bachelet a Santiago. Es, dicen en el equipo de campaña, sólo una posibilidad que al candidato le gustaría concretar porque la chilena fue la primera presidenta que lo recibió, en noviembre de 2014, cuando Scioli empezó formalmente a hacer campaña.
Multipolares
"Daniel nos dio la indicación de enfocarnos, sobre todo, en la región, pero con una mirada multipolar", explicó Rafael Follonier, el operador para encargarse de los vínculos con la región y el mundo que nombró Scioli. Follonier, que fue mano derecha de Néstor Kirchner en la Unasur, estará en las giras del candidato. No es el único: Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta, figura como hipotético canciller y se fijó una agenda de viajes al exterior, entre los que estuvo su presencia días atrás en el Council de las Américas.
El funcionario trabajó en estos meses con una serie de giras que, finalmente, Scioli no pudo llevar a cabo. Se diseñó y acordó una ronda por Nueva Delhi, Pekín y Moscú que, por una cuestión de tiempo, se postergó. Especulan que Scioli emprenderá ese viaje cuando ya sea un presidente electo.
Una agenda por China, India y Rusia sería un mensaje de peso aunque, explican en el equipo de campaña, también se proyectaron visitas a Italia y Francia, y dos disertaciones en Estados Unidos, en el MIT y en la George Washington.
Es el estilo Scioli que, con sofisticación, Follonier llama "mirada multipolar". En este tiempo, el candidato fue y vino entre universos distintos o, a veces, antagónicos. En septiembre, por caso, se mostró con Noah Mamet, el embajador de EE.UU. en Buenos Aires, y con Evo Morales, el presidente de Bolivia.
Así y todo, el candidato pide priorizar la buena vecindad continental. En rigor, prevé cuando se vea esta semana con Dilma y Tabaré combinar encuentros para el futuro mediato. "Quiere volver a Brasil y a Uruguay una vez que sea presidente electo", dice Follonier, y parece anticipar un tema clave: cuál sería el primer destino de Scioli como presidente, con el peso simbólico que en la diplomacia tiene el viaje iniciático de un mandatario.


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