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Scioli, un regreso al peronismo “hard”
Daniel Scioli encabezó ayer una cena en Costa Salguero, convocada para recaudar fondos para financiar la campaña presidencial del FpV. Asistieron más de tres mil personas y el cubierto cotizó a 10 mil pesos.
Entre hoy y el viernes 24, en dos episodios en apariencia desligados entre sí, Scioli hará un sobrio pero explícito giro para ubicarse en el centro de dos shows hiperperonistas. Hoy, bajo el ropaje de la OFEMI, grupo que reúne a las provincias mineras, se juntará con una decena de caciques del PJ. En esa ronda, de la que José Luis Gioja es anfitrión y tiene a Eduardo Fellner, gobernador de Jujuy y presidente del PJ como uno de los mentores.
Detrás del relato económico -la cumbre es en defensa de la minería "sustentable", ese eufemismo intrigante- que Scioli expondrá como presidencial más que como gobernador, hay un factor político: hace tiempo que la jerarquía del PJ apuesta al bonaerense como heredero pero no pudo, hasta que Cristina de Kirchner lo bendijo como candidato único, jugar abiertamente y en bloque a su favor.
El encuentro de hoy en San Juan será una foto parcial de ese respaldo: además de Gioja y Fellner, estarán Luis Beder Herrera y Sergio Casas, gobernador saliente y entrante de La Rioja, el salteño Juan Manuel Urtubey, Lucía Corpacci (Catamarca) y Roxana Bertone, mandataria electa de Tierra del Fuego. La instantánea, de la que también participará el ministro de Planificación, Julio De Vido, podría incluir a Martín Buzzi (Chubut) y, fuera del PJ, al neuquino Jorge Sapag, a quien Scioli proyecta como su futuro ministro de Minería.
La preferencia del buró peronista por Scioli, un anticuerpo por el destrato serial de Cristina de Kirchner al PJ y a los gobernadores, no se expresó antes abierta y masivamente porque Olivos activó, como contracara, a Florencio Randazzo de rival interno. La foto del Congreso partidario de mayo pasado mostró, de hecho, a los dos candidatos en el mismo plano, equilibrio sometido a la resolución última y personalísima de la Presidente.
La inclusión de Carlos Zannini fue, para el PJ, un mal trago. El secretario de Legal y Técnica es apoderado del partido y tiene relación con los gobernadores porque las negociaciones políticas -por ejemplo, por las listas de candidatos- circularon, en general, a través suyo. Aunque es de trato amable, el peronismo lo identificó como el teórico K, posmuerte de Néstor Kirchner, de las maniobras para desguazar el partido. El encuentro de hoy en San Juan será, así y todo, un anticipo de una jugada más potente

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