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Se “anibaliza” el Gobierno: toma subsidios al transporte
Aníbal Fernández
La «anibalización» del Gobierno -que antes tomó el control de la pauta oficial de los organismos descentralizados- tuvo otra escala: mediante el Decreto 1.390/2009, publicado ayer por Cristina de Kirchner, se convirtió al jefe de Gabinete en el «negociador» de los subsidios al transporte de pasajeros.
Involucra una caja de 3.360 millones de pesos anuales sólo para la red urbana de colectivos que siempre digitó Julio De Vido desde Planificación, con un paso intermedio -de mayo de 2003 al 30 de junio- en la Secretaría de Transporte, que ocupó Ricardo Jaime hasta el 30 de junio.
Con esa herramienta, Aníbal F. se sentará a la mesa con las petroleras que forman parte del circuito del gasoil subsidiado, mecanismo que otorga «cupos» a las empresas de transporte para comprar combustible a 72 centavos el litro, como compensación para no aumentar tarifas.
Desde ayer, el jefe de Gabinete tendrá suprapoderes para negociar con las distribuidoras y las empresas de transporte, podría incluir a nuevas firmas -tanto como proveedores o como beneficiarias del subsidio- y, sobre todo, negociar acuerdos de compensación con las petroleras.
Subyace, además, otra tarea: Aníbal queda a cargo de ese renglón del intervencionismo gubernamental con el mandato de Cristina de Kirchner de iniciar una «paulatina reducción» de los subsidios.
Las dos vías contempladas -aumentar el precio diferencial de gasoil que pagan las empresas y reducir el volumen de combustible que el Gobierno quiere subsidiar- suponen una derivación directa: incrementar la tarifa del pasaje de colectivo urbano.
En la actualidad, el valor oscila entre 1,10 y 1,25 peso. Los empresarios del sector estiman que, sin subsidios, debería rondar entre 2,50 y 3 pesos. Y no sólo eso: las empresas negocian, en paralelo, intervenir en el sistema del boleto electrónico.
Un detalle más: las cámaras y empresas de transporte hace tiempo pretenden que les permitan incrementar la tarifa para que les reduzcan los subsidios y así ganar autonomía frente al Gobierno.
En la transición, mientras negocie nuevos acuerdos con las petroleras y las compañías de transporte, la Secretaría de Transporte y la Secretaría de Energía podrán efectivizar los subsidios comprometidos hasta la fecha.
Hay, además de un factor político, una cuestión operativa: las petroleras, sobre todo Shell, suspendieron temporalmente el suministro de gasoil porque se demoraban los pagos del Estado. Aníbal F. será, en este caso, el encargado de «agilizar» ese procedimiento.
Expansión
Expansivo, con la incorporación de la caja de subsidios al transporte, el jefe de Gabinete amplía sus dominios que, a poco de asumir, sumó un casillero clave en el esquema K: concentró bajo su puño la pauta oficial, incluso la de los organismos descentralizados como el Banco Nación.
Opera, en ese rubro, en línea con Enrique «Pepe» Albistur, al frente de la Secretaría de Medios, y Alfredo Scocimarro, ascendido a subsecretario del área. Sergio Massa, al suceder a Alberto Fernández, intentó -sin éxito- sentarse sobre esa chequera.
Tiene, además, el control remoto del fúbtol luego del convenio entre la AFA y el Gobierno.
No es todo: el jefe de Gabinete, como Alberto Fernández, extendió su influencia más allá de su cartera. Fue, en detrimento de otros funcionarios, quien desembarcó en el tema agropecuario con la incorporación de María del Carmen Alarcón y, ahora, con la llegada de Julián Domínguez.
Como parte de la «anibalización», mantiene su vínculo inoxidable con la cúpula de las fuerzas de seguridad. Una anécdota, a poco de asumir, graficó esa jefatura más allá de que, orgánicamente, estén dentro del organigrama del ministro de Justicia y Seguridad, Julio César Alak.
Cuando Massa y sus segundos dejaron la jefatura, el secretario de Cristina de Kirchner, Fabián Gutiérrez, se acomodó en una oficina de la jefatura que Aníbal había designado para que ocupe su mano derecha, Silvina Zabala.
-Nene, te doy dos minutos para que despejes la oficina -gruñó un ultimátum Fernández.
-Pero soy el secretario de la Presidente. Ella me dijo que la ocupe -se defendió, sin convencimiento, Gutiérrez.
-Nene: acá mando yo. O te vas solo o te hago sacar esposado por la Federal.


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