Néstor Kirchner ya prepara su primer acto político luego del revés electoral sufrido en la provincia de Buenos Aires ante Francisco de Narváez. El ex presidente comenzó a sondear la disponibilidad de los movimientos sociales aún kirchneristas para pasar lista en público el próximo 26, aniversario de la muerte de Eva Perón, y definir cuáles son las agrupaciones que todavía lo sostienen políticamente.
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Hasta ahora, el diputado no reelecto, Edgardo Depetri, y Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, son los primeros anotados en el acto que marcará la reaparición de Kirchner ante las masas luego de la derrota en el principal distrito electoral del país. El ex jefe del PJ apunta así a reflotar el experimento transversal con el que gobernó cuando llegó al poder en 2003, sin diputados ni senadores propios, y antes de recostarse sobre la estructura del PJ del conurbano.
Kirchner buscará así detectar cuáles son los movimientos sociales y de piqueteros que todavía le profesan lealtad. Las primeras fugas de esa tropa llegaron por el lado de Barrios de Pie, de Jorge Ceballos, y Libres del Sur, de Cecilia Merchán, colectivos sociales que se alejaron del Gobierno nacional cuando el ex presidente se sumergió en la estructura del PJ.
El acto del 26 podría realizarse en La Plata o en algún estadio cerrado de La Matanza, y estará prohibido para los intendentes del PJ que, según el kirchnerismo, traicionaron al ex presidente jugando a dos puntas con la boleta de Unión-PRO de De Narváez. Además del Frente Transversal de Depetri, quien no logró renovar su banca en la Cámara de Diputados, y el Movimiento Evita de Pérsico, está confirmada la presencia de la Federación Tierra y Vivienda de Luis D'Elía. El dirigente piquetero publicó el fin de semana una carta crítica sobre el rol de Kirchner al frente del Partido Justicialista y le pidió que vuelva a encabezar un armado «movimientista, peronista y no pejotista».
El objetivo de mínima de Kirchner es reunir al menos tres mil militantes de la provincia de Buenos Aires y comenzar a quebrar por abajo, captando a los punteros y militantes territoriales, la estructura de poder de los intendentes del conurbano. Desde su debacle electoral, Kirchner sólo se mostró en público el fin de semana pasado durante un acto de Carta Abierta, un puñado de intelectuales que oxigena al kirchnerismo con argumentos de sociología setentista. Allí el esposo de Cristina de Kirchner volvió a cargar contra Mauricio Macri, De Narváez y agregó en su lista de adversarios directos a Carlos Reutemann, uno de los principales herederos del peronismo poskirchnerista.
Independencia
Desde la quinta de Olivos, el plan de Kirchner es construir un kirchnerismo «puro», sin depender de los aparatos políticos tradicionales para dotar a su liderazgo de un «sujeto social» propio que responda directamente a su figura, una especie de fuerza de choque popular similar a las brigadas bolivarianas de Hugo Chávez en Venezuela. «Puro», claro, respecto del Kirchner que se quiere mostrar, pero no del Kirchner que en realidad es.
Uno de los pocos intendentes de la provincia de Buenos Aires que todavía tributan a la figura de Kirchner es el jefe comunal de José C. Paz, Mario Ishii, quien la semana pasada afirmó que iba a hablar «cara a cara» con «los traidores» del PJ bonaerense luego de la derrota del oficialismo en los comicios del domingo 28 de junio.
«Han traicionado al peronismo, jugaron a dos puntas y no fueron leales. Estos mismos intendentes que se dieron vuelta hacían cola para pedir a Néstor Kirchner un lugar en las listas», enfatizó Ishii.
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