28 de abril 2014 - 00:00

Se viene la maldición de mayo: freno en Wall St.

Apple rompió todos los pronósticos, pero la Bolsa no logró compartir el mordisco.Después de una semana de gloria, cerró en baja y penando. Otras empresas -como Facebook o Netflix- aportaron suculentos balances y aún así retrocedieron. Cuando se mecía al borde del descalabro, dos semanas atrás, la Bolsa resucitó con vigor. Y ahora que la temporada de balances enderezó la proa, trepar se hace cuesta arriba. Nadie dijo que el mercado lateral deba ser una planicie. Es un serrucho (horizontal) con dientes afilados que se empeña en desgarrar a bulls y bears, a optimistas y escépticos. Las grietas afloraron de nuevo. Biotecnología, redes sociales e internet -tres sectores estrella que se vinieron a pique desde marzo y luego, como si nada, lideraron el rebote- volvieron a sangrar y de poco valió que muchos balances confirmaran expectativas que a priori parecían teñidas de exageración. Las heridas no cicatrizan. Tecnología en general y acciones de pequeñas compañías están notablemente dañadas. El Dow de Transportes -el índice más agresivo de la familia- se encaramó a paso firme, instaló un máximo a mitad de semana en una demostración de fe y audacia como la de quien pone una pica en Flandes. Pues bien, entre jueves y viernes, no quedó rastro de pica ni de azada.

Se arriman mayo y su maldición. Y si es verdad lo que dice el refrán -que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe- cabría esperar que estos forcejeos alumbren, tarde o temprano, una corrección como Dios manda. ¿Qué sentido tiene soportar los peligros del serrucho si no se avanza? ¿No sería sensato replegarse y volver a tomar partido cuando las cotizaciones resulten más tentadoras? Dos semanas atrás prevalecía la tesis del "sell in April". Pero los precios no cayeron mucho y aún así, con un plafond angosto para maniobrar, se pudo montar un rebote exitoso. Existe temor a estar invertido, pero también a quedarse a pie si la Bolsa zafa del brete.

Hay razones para desensillar -la valuación es la más citada- y también una gran excusa ubicua, la crisis de Ucrania. No hay resbalón que no se ligue ex post a los avatares gestados por Vladímir Putin y bajo esa óptica hasta se podría discutir si el propósito de la movilización de las tropas rusas no es asustar a Kiev tanto como al NASDAQ. Que el tiempo pase y que Putin lleve y traiga a su soldadesca pero no la utilice (como sí lo hizo en Crimea a gran velocidad) debería provocar, a esta altura, recelos marginales decrecientes, pero no es así. Mientras Wall Street patinaba, el viernes, la crisis atiborraba los titulares.

¿Hasta cuándo durará esta novela? Ya pasó lo mejor de la temporada de balances. La Fed se reúne mañana y miércoles, pero debiera ser una anécdota. La economía podría dar algún pretexto con el informe de empleo el viernes y, paradójicamente, los números demasiado robustos es lo que hay que temer. Antes que eso, mayo entrará en funciones y alentará resquemores. No obstante, hay contrapesos. La posibilidad (remota) de que el BCE abra el grifo de su política monetaria o la "carta salvaje" de que asome otra oleada de fusiones y adquisiciones de compañías. El cash sobra -y lo demostró Apple- puede terciar en el juego con generosidad. La espina de GE- Alstom quedó flotando en el aire. Si algo así se concreta puede nivelar la pulseada y extender aún más la indefinición del mercado lateral.

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