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Se viene la maldición de mayo: freno en Wall St.
Se arriman mayo y su maldición. Y si es verdad lo que dice el refrán -que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe- cabría esperar que estos forcejeos alumbren, tarde o temprano, una corrección como Dios manda. ¿Qué sentido tiene soportar los peligros del serrucho si no se avanza? ¿No sería sensato replegarse y volver a tomar partido cuando las cotizaciones resulten más tentadoras? Dos semanas atrás prevalecía la tesis del "sell in April". Pero los precios no cayeron mucho y aún así, con un plafond angosto para maniobrar, se pudo montar un rebote exitoso. Existe temor a estar invertido, pero también a quedarse a pie si la Bolsa zafa del brete.
Hay razones para desensillar -la valuación es la más citada- y también una gran excusa ubicua, la crisis de Ucrania. No hay resbalón que no se ligue ex post a los avatares gestados por Vladímir Putin y bajo esa óptica hasta se podría discutir si el propósito de la movilización de las tropas rusas no es asustar a Kiev tanto como al NASDAQ. Que el tiempo pase y que Putin lleve y traiga a su soldadesca pero no la utilice (como sí lo hizo en Crimea a gran velocidad) debería provocar, a esta altura, recelos marginales decrecientes, pero no es así. Mientras Wall Street patinaba, el viernes, la crisis atiborraba los titulares.
¿Hasta cuándo durará esta novela? Ya pasó lo mejor de la temporada de balances. La Fed se reúne mañana y miércoles, pero debiera ser una anécdota. La economía podría dar algún pretexto con el informe de empleo el viernes y, paradójicamente, los números demasiado robustos es lo que hay que temer. Antes que eso, mayo entrará en funciones y alentará resquemores. No obstante, hay contrapesos. La posibilidad (remota) de que el BCE abra el grifo de su política monetaria o la "carta salvaje" de que asome otra oleada de fusiones y adquisiciones de compañías. El cash sobra -y lo demostró Apple- puede terciar en el juego con generosidad. La espina de GE- Alstom quedó flotando en el aire. Si algo así se concreta puede nivelar la pulseada y extender aún más la indefinición del mercado lateral.


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