22 de enero 2013 - 00:00

Segunda muerte de nave de Malvinas

Se hunde en puerto el ARA Santísima Trinidad. En 1975, un atentado de Montoneros lo había hundido parcialmente.
Se hunde en puerto el ARA Santísima Trinidad. En 1975, un atentado de Montoneros lo había hundido parcialmente.
El destructor ARA Santísima Trinidad, un veterano de la Guerra de Malvinas, se hundió ayer en la Base Naval de Puerto Belgrano, sede de la Flota de Mar de la Armada Argentina. El navío sufrió una entrada de agua de mar por la rotura de una válvula de casco y se escoró casi 50 grados. La inclinación hace temer por una «vuelta campana», terminología marinera que hace referencia al vuelco del buque.

El destructor siniestrado fue ensamblado en AFNE Astilleros y Fábricas Navales del Estado en Río Santiago y es gemelo del Hércules que se construyó en el astillero británico Vickers Shippbuilding, en la década del 70.

El ARA Santísima Trinidad fue el buque comando cuando se lanzó la Operación Rosario que inició el asalto anfibio en las islas en 1982. Trasladó a la Agrupación de Comandos Anfibios y a dos secciones de la Agrupación de Buzos Tácticos, 92 hombres en total, quienes desembarcaron a las 21.15 del 1 de abril de 1982 en la zona de Puerto Enriqueta, en Malvinas.

Radiado de servicio

La Armada comunicó que el destructor fue pasado a la condición de «receso temporario» en el año 2000 y «radiado definitivamente del servicio activo en el año 2004. Desde esa fecha le fue retirada su tripulación y solamente permanecía a bordo una mínima cantidad de personal de guardia». La rotura de la tubería en el cuarto de máquinas sorprendió a la dotación de guardia cuando la nave ya tenía anegados varios compartimientos internos y en la jornada de ayer se intensificaba el esfuerzo de los marinos para desalojar el agua con bombas auxiliares.

Avatares del destino, es la segunda vez que el histórico navío sufre un hundimiento parcial. El 22 de septiembre de 1975 un atentado explosivo del grupo Montoneros, a cargo del jefe guerrillero Máximo Nicoletti, afectó su estructura mientras estaba amarrado en alistamiento en AFNE. El Santísima Trinidad tiene 125,6 metros de eslora, 14,3 metros de manga y cala 5,8 metros. Tenía una capacidad de desplazamiento de 4.100 toneladas a plena carga y la propulsión CODOG (combinado diésel o gas) era posible gracias a dos turbinas de gas de 50.000 HP (caballos de fuerza) y dos de 9.900 HP. Navegaba a una velocidad máxima de 30 nudos (unos 55 kilómetros por hora) y tenía una autonomía de 4 mil millas náuticas a 18 nudos. El fin de la guerra trajo el embargo británico a repuestos para la planta propulsora, para los sensores y los sistemas de armas. La carencia de repuestos impactó en el mantenimiento y comenzó el declive operativo de la nave hasta su final en 2004.

«Si no los apresan en países africanos se hunden amarrados, ése el destino de los buques de la Armada en este Gobierno que no hace nada por las Fuerzas Armadas», así, fuerte, se despachó el diputado radical Julio Martínez, expresidente de la Comisión de Defensa de la Cámara baja ante una consulta de este diario.

Con el tono cansino del norte, Martínez agregó: «Hemos planteado innumerables pedidos de informes al Poder Ejecutivo para conocer el estado y la capacidad actual de los medios navales, aéreos y terrestres. Nunca los respondieron; que un buque de guerra zozobre en puerto es la prueba más elocuente de la situación».

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