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Segundo round entre Moyano y Techint: volvieron los bloqueos
La entrada de la planta de Siderar en San Nicolás, una de las paralizadas por el gremio, permanecía ayer desierta. Según la firma, hay 9.000 toneladas diarias de chapa detenidas.
Las protestas del gremio se desplegaron en las plantas de la siderúrgica en San Nicolás, Canning, Ensenada, Haedo y Florencio Varela. Según la compañía del grupo que encabeza Paolo Rocca, las medidas de fuerza impiden "el ingreso y egreso de camiones con insumos para elaborar chapa y productos terminados y el despacho de 9.000 toneladas diarias de chapa de acero para su procesamiento y para clientes industriales finales" en sectores como el automotor, la construcción, el agro y la producción de línea blanca.
En julio de 2010 Moyano y Techint ya habían tenido un enfrentamiento que se prolongó hasta septiembre de ese año por razones similares: la pérdida de puestos de trabajo en transportistas que operaban para el grupo metalúrgico, que el sindicato le exigía asumir como propios a la dadora de carga. En este caso se trata de la empresa Vilaltella & Valls, que movilizaba mercadería para el conglomerado Ternium-Siderar.
Según el grupo Techint -que ayer volvió a denunciar penalmente a Camioneros- desde mediados de 2012 la transportista "se encuentra en concurso preventivo" y la mayoría de los choferes que trabajaban para esa firma "están contratados por otras empresas de transporte o están jubilados". El gremio que conduce el líder de la CGT opositora le exige a Siderar asumir unos $ 10 millones en indemnizaciones impagas por el proceso de quebranto de la transportista. Se trata de la denominada "responsabilidad solidaria" que una parte de la jurisprudencia les adjudica a las empresas principales respecto de sus contratistas, en la medida en que trabajan casi en exclusividad para ellas.
La importancia de Siderar para varias ramas industriales hizo que al desatarse, en febrero, el conflicto escalara rápidamente hasta llegar a manos del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quien ordenó el dictado de la conciliación obligatoria. Los plazos de esa tregua se vencieron en cada instancia sin que las partes llegasen a un acuerdo y ayer a primera hora el gremio retomó las protestas.
El conflicto no sólo puso en alerta a la industria, sino también al Gobierno y a gremios decisivos para el oficialismo: la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que lidera Antonio Caló (rival de Moyano y cabeza de la CGT más afín al Ejecutivo) mantiene un vínculo histórico y aceitado con todas las variantes del grupo Techint. A su vez, los mecánicos del Smata, enrolados en la CGT de Caló, miraban ayer con preocupación las eventuales consecuencias del parate en Siderar sobre las terminales automotrices, que de por sí advirtieron de un bajón en sus producciones para este año como consecuencia de la menor demanda internacional y las subas de precios en el mercado local.
"Iniciamos otra vez un paro por tiempo indeterminado y no levantaremos la medida hasta que reincorporen a todos los trabajadores o paguen las indemnizaciones como corresponde a quienes quieran tomar esa opción", advirtió el secretario gremial de Camioneros, Marcelo Aparicio.


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