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Sequía de fondos deja a gobernadores sin armas
Luis Beder Herrera
En rigor, el impacto negativo sobre las finanzas del interior se acrecentó el pasado mes, si se tiene en cuenta que los $ 930 millones adicionales provenientes de la estatización de las AFJP -sin los cuales la percepción nacional hubiera sido del 15,75%- no se coparticipan a las provincias. Como en noviembre pasado, también mostraron una baja interanual -incluso más pronunciada- las retenciones a las exportaciones, que tampoco se coparticipan.
Triste consuelo para los mandatarios, que se quejan de la voracidad de las arcas nacionales (se queda con casi el 70% de la torta de tributos): también Nación sufre las penurias de la escasez.
Señales de alerta
Según un informe de la consultora Economía & Regiones, las transferencias de coparticipación de noviembre mostraron el menor incremento interanual de los últimos 31 meses (sólo el 14,6%), al ascender a $ 5.408 millones.
Todas las señales de alerta se encienden en los ejecutivos provinciales si se tiene en cuenta que esas transferencias representan cerca del 50% promedio de los ingresos totales de los distritos.
Se trata, en rigor, de sólo uno de los coletazos sobre las finanzas del interior de la crisis financiera internacional y del posterior freno de la actividad económica, que se vive también a través de una merma en buena parte de los distritos de las recaudaciones locales.
Este delicado escenario -profundizó los apuros por la estrechez de las cuentas, que también debieron sufrir los remezones del conflicto con el agro- obligó a los gobernadores a desplegar recortes adicionales del gasto público durante el último tramo de 2008.
«Es una realidad: la coparticipación a las provincias bajó sensiblemente durante el último trimestre, y mientras siga decreciendo la actividad económica se mantendrá este escenario», aseguró anoche un ministro de Economía del interior a este diario.
«Ya hemos tenido patéticamente nuestro primer aviso: a La Rioja le han llegado
$ 11 millones menos (en noviembre), lo que realmente pinta de cuerpo entero cuál es la realidad que vamos a vivir en los próximos meses», advirtió semanas atrás, por su parte, el gobernador de esta provincia, Luis Beder Herrera.
Pesimismo
«Esperemos que diciembre sea un buen mes, pero todo hace pensar que también vamos a tener una baja en la recaudación», se sinceró además en esa oportunidad el mandatario justicialista. Los últimos anuncios oficiales confirmaron los pronósticos desalentadores del riojano.
La pauperización de las remesas de coparticipación reflotó en las últimas semanas los reclamos en torno a la necesidad de discutir una nueva ley de coparticipación.
Se trata de una vieja asignatura pendiente a todas luces difícil de concretar en lo inminente -sobre todo teniendo en cuenta la escalada de comicios legislativos de este año-, ya que requiere del aval de todas los gobernadores y de la Nación en el Congreso nacional.
El año pasado las provincias libraron una lucha -vana- en pos de lograr al menos paliar la creciente desigualdad en el reparto de coparticipación, que hegemoniza Nación.
Sin embargo, no lograron en el Parlamento incrementar lo que se reparte actualmente en concepto del Impuesto al Cheque -que fue prorrogado sin modificaciones-, así como tampoco obtuvieron la venia para dejar de financiar -con nada menos que un 15% de la coparticipación- a la ANSES, reverdecida con millonarios fondos adicionales de la mano de la estatización de los fondos previsionales.


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