28 de marzo 2017 - 00:11

"Si EE.UU. retira su apoyo, Japón debe desarrollar capacidad militar ofensiva"

ENTREVISTA AL EXPERTO EN SEGURIDAD MAKOTO IOKIBE

Makoto Iokibe
Makoto Iokibe
Makoto Iokibe es un destacado académico japonés que se desempeñó en varias comisiones gubernamentales en temas defensa y seguridad, además de haber sido presidente de la Academia de Defensa Nacional, donde se forman los cuadros de las Fuerzas Armadas. Experto especialmente en las relaciones entre su país y Estados Unidos, Iokibe recibió a Ámbito Financiero tras una charla sobre paz y negocios en la era de Donald Trump en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Estos son los principales tramos de la entrevista:

Periodista: ¿Qué cambios implicó la asunción de Donald Trump en la situación geopolítica mundial?

Makoto Iokibe: Con Trump, las políticas de Estados Unidos no tuvieron cambios drásticos. Cuando era candidato hizo afirmaciones increíbles sobre la relación con China y sobre el retiro de tropas estadounidenses de Japón, pero al final todo eso quedó sin efecto y la situación continuó como siempre. No hubo cambios especialmente en la relación entre Japón y Estados Unidos. Trump respaldó la posición de (el primer ministro) Shinzo Abe en su país.

P.: ¿Cuál es el rol de China en este escenario?

M.I.: La relación con China no está definida aún. Si Trump finalmente aplica, como prometió en campaña, un arancel del 45% a los bienes chinos que ingresan a Estados Unidos, se daría un escenario tan trágico para la economía mundial como la crisis del 30. El comercio internacional se achicaría. Con esa barrera la industria estadounidense no podría defenderse; más bien se destruiría.

P.: ¿Cómo analiza el expansionismo de China y el impacto de esto en el statu quo de Asia?

M.I.:
China es casi todopoderosa. Si Estados Unidos no mantiene su responsabilidad con el orden mundial, China puede hacer lo que quiera. Solo Japón tiene la capacidad de rechazar el intento chino de hacerse de las islas Senkaku, una disputa clave por el dominio marítimo, pero no tiene poder para defender las demás islas en el mar de China.

P.: ¿Se prepara Japón para una hipótesis de conflicto armado, lo que implicaría un abandono del pacifismo de posguerra?

M.I.:
No. Japón no librará una guerra nuevamente. En los años 30, después del incidente de Manchuria, detonante de conflicto armado con China, el Ejército japonés llevó a cabo guerra tras guerra, una verdadera tragedia. La consecuencia fue la muerte de 3 millones de japoneses y más todavía en otros países. A raíz de esto el pueblo japonés no quiere verse envuelto en una guerra nuevamente.

P.: Sin embargo Corea del Norte amenaza la estabilidad en la región.

M.I.:
Corea del Norte y China están tratando de empezar una guerra, tratando de amenazar a Japón. Bajo esta presión, el pacifismo de posguerra no es efectivo. Japón no solo evita entrar en una guerra sino que se esfuerza por detener las intenciones bélicas de otros países. Esto es muy difícil, y para Japón es imposible hacerlo en soledad, ya que no puede protegerse de la bomba atómica y los misiles norcoreanos. Junto con Estados Unidos adoptamos un sistema de intercepción defensivo de misiles, pero el desarrollo de misiles nucleares norcoreanos es tan rápido que el sistema de defensa ya no es suficiente. Por eso el sistema THAAD (radares antimisiles) es necesario. Corea del Sur está tratando de desplegarlo y probablemente Japón también lo haga. Esto enfurece a China, porque el sistema de radares también lo afecta y por eso sanciona a Corea del Sur.

P.: ¿Está dispuesto Japón a abandonar la postura pacifista de posguerra? Su Constitución lo prohíbe.

M.I.:
Esto ha estado bajo discusión. Japón no tiene capacidad ofensiva. Tenemos misiles crucero para defensa marítima y muchos aviones F-15 para defensa aérea, no para realizar bombardeos. No tenemos ningún arma para bombardear Corea del Norte aunque ellos nos amenacen con misiles. Nosotros deberíamos tener capacidad de ataque para destruir esa amenaza. Eso es lo que está ahora bajo discusión. La Constitución pacifista de posguerra impide cualquier tipo de capacidad ofensiva. Pero incluso en los 50 y 60 el Gobierno definió que se puede interpretar la Constitución de manera de posibilitar un ataque contra una amenaza a la paz. El Gobierno japonés toma esa interpretación en teoría, porque en la práctica no lo ha hecho. En la situación actual deberíamos hacerlo. Ningún japonés quiere una guerra, pero deberíamos tener esa capacidad para disuadir psicológicamente cualquier intención de atacar Japón. Si las políticas de la administración Trump cambian drásticamente y Estados Unidos se retira de la alianza con Japón, ese cambio de estrategia militar se acelerará.

P.: ¿Cómo ve posicionada a Argentina y Latinoamérica en la era Trump? ¿El proteccionismo de Estados Unidos y su rechazo al Tratado Trans Pacífico (TPP) dan una oportunidad para estrechar lazos entre Asia y Latinoamérica?

M.I.:
Chile y Colombia se unieron al TPP, ¿por qué no Argentina? En cuanto a Estados Unidos, esperamos que Trump cambie de opinión ya que el TPP es el mejor camino para la economía estadounidense pensando en el desafío que implica China. Estados Unidos no está contento con las condiciones del tratado, por lo que podríamos aceptar cambios sutiles e invitarlos nuevamente y expandirlo a Argentina y a otros países que se interesen.

P.: Los refugiados producto de conflictos en África y Medio Oriente no parecen afectar a los países asiáticos directamente, ¿pero cuál es el efecto en las relaciones internacionales?

M.I.: Es un problema serio. Los inmigrantes de África y Medio Oriente cambiaron el clima de la economía europea. Los líderes nacionalistas están recibiendo mucho más apoyo. Creo que el verdadero problema es el neoliberalismo que empezó en los 80. La intervención de los gobiernos en estas situaciones no sólo no se alienta, sino que se evita. Hay que apoyar a los países en vías de desarrollo, es un esfuerzo necesario. Por eso es que el neoliberalismo es criminal.

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