30 de octubre 2012 - 00:00

Siempre se vuelve al primer amor

La semana que viene, Los Pumas ya estarán en Europa nuevamente encarando un test, el décimo de una temporada histórica para el rugby argentino. Quedarán dos más para que la camiseta del seleccionado nacional se guarde hasta el año próximo. Pero el rugby sigue dando vueltas y aún hay mucho por jugar en el país: el campeonato de la URBA tendrá sus semifinales, se está disputando el torneo del Interior y llegará el Campeonato Nacional de Clubes.

Cada vez más, el rugby es un deporte de todo el año. El tradicional Seven del Fin del Mundo -un evento imperdible para aprender una rápida lección de lo que es el espíritu del rugby- tiene fecha para el 8 y 9 de diciembre y será el gran cierre del rugby competitivo. Llega una semana después del Seven de la República en Paraná, con la participación todos los seleccionados provinciales del país, y después de un breve parate por Navidad y Año Nuevo arranca el rugby de playa.

Sin que nos demos cuenta, estará de nuevo el rugby en actividad más formal en una nueva temporada.

Esta dedicación casi full time hace que el rugby eleve su nivel, y eso se vio reflejado en las buenas actuaciones de Los Pumas y en mayor medida -por ser todos jugadores del ámbito local- en el Americas Rugby Championship que ganaron los Jaguars en la bonita isla de Victoria, en Canadá.

Ahí está el futuro de nuestro rugby, un equipo que combina algunos jugadores contratados por la UAR y otros que se preparan día a día en los centros de alto rendimiento que tiene la entidad madre, soñando con algún día jugar en Los Pumas.

Santiago Phelan nominó sus 39 jugadores para la gira del seleccionado a Europa -no todos estarán juntos al mismo tiempo-, unos siete son productos netamente del país. Para explicar esto mejor, hay que entender que la mayoría de los mejores rugbiers del país emigran en búsqueda de un proyecto laboral junto a su deporte favorito. La UAR contrató jugadores por primera vez este año intentando frenar la corriente migratoria.

Así es como Martín Landajo, por citar un ejemplo, nunca jugó rugby profesional y percibe un sueldo de la UAR. Su nivel, forjado en el plan de alto rendimiento de la UAR, le terminó valiendo la inclusión como titular en los últimos tres partidos del primer Rugby Championship.

El entrenador Santiago Phelan se juega una carta importante convocando a Santiago Cordero, un velocísimo fullback de Regatas de Bella Vista, que próximo a cumplir 19 años acompañará a Los Pumas por Europa. A priori sus chances de jugar son mínimas, pero la experiencia que recogerá será invaluable para su futuro y, en consecuencia, para el futuro del seleccionado nacional. Otros dos jugadores tienen 20 y 21 años.

El sábado se vivió una circunstancia especial. El Puma Julio Farías jugó su primer partido del año para su club Tucumán Rugby Club. El rugby profesional saca a los jugadores de los clubes, pero los clubes quedan siempre en los corazones de los jugadores. Cuando pueden, les devuelven tanto amor.

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