20 de mayo 2010 - 00:00

“Siempre a su lado”: para llorar a gusto

Richard Gere en un papel muy distinto al de «Los mejores de Brooklyn» con el verdadero protagonista de la remake de un film japonés basado en un hecho real, que hace llorar sin trampas ni música de violines.
Richard Gere en un papel muy distinto al de «Los mejores de Brooklyn» con el verdadero protagonista de la remake de un film japonés basado en un hecho real, que hace llorar sin trampas ni música de violines.
«Siempre a su lado» (Hachiko: A Dogs Story, EE.UU., 2009, habl. en inglés). Dir.: L. Hallstrom. Guión: S. Lindsey, L. Hallstrom. Int:. R. Gere, J. Allen, C.H. Tagawa, S. Roemer, J. Alexander, E. Avary, D. McFadden.

Hay películas de aventuras, de guerra, de suspenso, de miedo, de efectos especiales, etcétera. Y hay películas de llorar. La gente pregunta «¿Es de llorar mucho?», entra al cine con una provisión de pañuelos, y sale sonriendo con los ojos todos colorados. Para eso están los dramas, los melodramas con orquesta de violines, los dramones, las tragicomedias de esas que uno se ríe y de pronto se le hace un nudo en la garganta, en fin. La gente agradece llorar. Pero algunos hacen llorar con trampa. Otros, en cambio, hacen llorar porque ellos también han llorado mientras escribían la historia.

Siendo joven, Kaneto Shindo supo del verdadero Hachiko. Ya viejo, le dedicó una evocación muy sensible: «Hachiko monogatari». Los japoneses hicieron la película en 1987. El sueco Lasse Hallstrom hizo ahora la versión americana, con el debido permiso y una pequeña reforma: la acción transcurre en Rodhe Island. Todo lo otro, lo esencial, es prácticamente lo mismo.

Un niño pasa al frente de la clase, y expone el tema solicitado por la maestra: «Mi héroe preferido». El héroe preferido del niño es el perro de su abuelo. Que no hizo nada heroico. Ni siquiera fue el único en hacer lo que hizo. También lo hicieron Bobby en Edimburgo, Canelo en Cádiz, que murió en el 2002 y le levantaron una placa. Pero la historia de Hachiko, que pasó entre 1923 y 1935, hizo llorar a Shindo, Hallstrom, y a todo el mundo. Y Hallstrom la cuenta con una suavidad enorme, sin orquesta de violines, sólo una música leve. Nadie que haga algo fuera de lo común, nadie que levante la voz, apenas unos ladridos, un día, cuando Hachiko percibe algo distinto en su dueño, intuye que el otro no está exactamente como todos los días. Quien interpreta al dueño es Richard Gere. Que se va prácticamente a mitad de la película. Lo demás es del perro. De sus ojos. De su cabeza que se alza cada día, ansiosamente, a la espera del dueño. De su pelo que se va poniendo viejo y seco, sus patas cansadas. Con mucha dulzura el director describe cada momento de su vida, y le termina brindando un consuelo. Al original, y esto se ve en los créditos finales, los japoneses le brindaron una estatua.

Una película para todo público, sencilla, delicada, y hermosa. De llorar a gusto. De reconocer al amigo. Si no fuera que ya están vendiendo la copia pirata, sería también el éxito del año. Lo será, para los vendedores de pañuelos.

P.S.

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