5 de septiembre 2016 - 00:00

Signos no tan vitales

Signos no tan vitales
 Con una fuerte suba del petróleo y tras conocerse un dato peor que lo esperado por los analistas sobre la creación de empleo durante el mes de agosto en EE.UU., Wall Street operó con números positivos. Los operadores en la Bolsa de Nueva York se decantaron por las compras al inferir que el dato de empleo aleja la posibilidad de una suba de las tasas de interés en la próxima reunión de la Fed a realizarse a finales de mes. La tasa de desempleo se mantuvo en 4,9%.

El índice Dow Jones de Industriales finalizó en 18.491,96 puntos subiendo el 0,39%, el S&P500 se situó en los 2.179,98 puntos ganando el 0,42% y el NASDAQ Composite apreciándose el 0,43% llegó a los 5.249,90 puntos.

Por su parte, las Bolsas europeas cerraron con sus principales índices en positivo. Londres ganó un 2,2%; Fráncfort, un 1,4%; París, un 2,3%; Milán, un 1,5%; Madrid, un 1,7%.

El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio cerró con una baja del 0,01 prácticamente en zona neutra.

El fracaso de los funcionarios que se encargan de resolver los problemas que sufren las mayores economías a nivel global ha empujado al mundo a la peor brecha de bajo crecimiento de los últimos treinta años, y la situación podría empeorar, según señaló, el jueves de la pasada semana, el Fondo Monetario Internacional, que dio indicios de una nueva rebaja en su próximo informe de "perspectivas del crecimiento mundial".

El FMI, a través de su gerente Christine Lagarde, reunidos en China por estos días, dijo que la economía a nivel global corre el peligro de amesetarse "si no se toman medidas urgentes para revitalizar los desalentadores niveles de inversión y comercio y se hacen mayores esfuerzos para revertir la creciente ola de proteccionismo".

Dadas las variadas razones de los "por qué, el mundo se encuentra en un laberinto, del que aparentemente no saldrá con facilidad, el organismo internacional apela a que los bancos centrales "no apaguen la maquinaria del dinero barato" y le pide a la Fed que considere la posibilidad de retrasar las subas de tasas, al tiempo que insta al Banco Central Europeo a dilatar sus esfuerzos de política monetaria. Si el FMI volviera a rebajar la previsión de crecimiento, la tasa de este año sería la más baja desde la crisis financiera de 2009.

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