14 de agosto 2014 - 00:32

Silvestre, De la Sota pide sello para 2015

• Bajada al GBA, cita americana y charla por sigla propia

Raúl Othacehé
Raúl Othacehé
Por 72 horas, con agenda multitarget, José Manuel de la Sota volverá hoy a subirse al ring presidencial, oficio que ejercita con interrupciones mientras cumple con su empleo full time: gobernador de Córdoba.

"El Gallego" cordobés hará un raid intenso: paseará por la TV, almorzará en el Club Americano, se juntará con un multirreelecto alcalde del conurbano rabioso, hablará ante empresarios y avanzará, en un juego de coqueteos, en una charla con el Partido Demócrata Cristiano para sondear la posibilidad de un acuerdo que le permita tener un sello propio, aunque prestado, para la elección de 2015.

El diputado Carlos Caserio y Jorge Montoya, el "Zurdo", son los dos armadores que De la Sota puso en la cancha para jugar, como intentó en 2003, una ficha en la carrera presidencial. "'El Gallego' va a ser candidato a presidente o nada: ni vice, ni canciller, ni ministro", dicen, como si ensayaran un poema, los delasotistas.

Caserio armó la gira del gobernador y el mano a mano que lo llevará, mañana, a Merlo para una juntada con Raúl Othacehé, el intendente que en pleno verano abandonó el peronismo K para oficializar su ensamble con el massismo. Othacehé asegura que será candidato a gobernador por el FR y los cordobeses lo ven, ante una hipótesis de PASO contra Massa en 2015, como un jugador que les gustaría que lleve su boleta en la provincia de Buenos Aires. Una carta, nomás, en una baraja imaginaria y todavía lejana.

Otra escala será Morón, adonde llegará de la mano de Claudia Rucci, a quien delegó como referente en la provincia de Buenos Aires, tarea a la que también se sumó Aníbal Rucci desde la agrupación que venera al padre de ambos, el metalúrgico José Ignacio, asesinado en 1973. En Morón, el cordobés se verá con un puñado de dirigentes del PJ local y con el obispo Luis Guillermo Eichhorn.

No será la única escala religiosa del cordobés: mañana, al atardecer, se correrá hasta la sede del PDC que preside el también mediterráneo Juan Fernando Brugge para compartir una jornada en la que también participará el vice de ese partido, Carlos Traboulsi. En la DC criolla, que en Córdoba compartió alianza con el delasotismo los últimos 25 años, consideran al gobernador como el "mejor exponente" del "pensamiento democristiano" al menos del pelotón de presidenciables porque, entre otras cuestiones, dicen que se opone al aborto.

De la Sota tiene sello electoral en su provincia, Unión por Córdoba, que es producto de la conjunción de varias marcas unidas en torno al PJ local que manejó los últimos años a pesar de estar, durante buena parte de ese tiempo, en tensión permanente con el kirchnerismo, incluso cuando Néstor Kirchner presidió el Consejo Nacional del PJ.

La búsqueda de un partido propio nacional -el PDC está reconocido a nivel nacional por la Justicia electoral y tiene presencia, además, en siete provincias- opera en una clave puntual: De la Sota desechó cualquier entendimiento con el peronismo K, que intentó vía José Luis Gioja y Daniel Scioli, pero que se frustró en la cumbre de gobernadores de Las Cañitas en la que apareció Carlos Zannini, y proyecta un esquema propio aunque con empatías con Sergio Massa. El massismo sostiene que hay un acuerdo genérico de avanzar en la misma dirección, y los delasotistas, que a priori corren el riesgo de ser considerados sparrings del tigrense, avisan que su jefe habla con varios sectores, pero no tiene, todavía, decidido un único e irrevocable movimiento para su futuro.

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