29 de julio 2011 - 00:00

Silvestre, Scioli ostenta autonomía con señales al PJ

Daniel Scioli desembarcó en Merlo. Con el jefe local, Raúl Othacehé, y el rector de la Universidad del Oeste, Marcelo Ducrós, nombrado por Cristina de Kirchner con el padrinazgo del intendente.
Daniel Scioli desembarcó en Merlo. Con el jefe local, Raúl Othacehé, y el rector de la Universidad del Oeste, Marcelo Ducrós, nombrado por Cristina de Kirchner con el padrinazgo del intendente.
Primero fue el elogio a Miguel del Sel, la sorpresa de Santa Fe, que compitió con un sello demonizado por la Casa Rosada: el macrismo. Luego respaldó la candidatura de José Manuel de la Sota, que compite por la gobernación de Córdoba, alejado del kirchnerismo.

En medio, Daniel Scioli intercedió ante Guillermo Moreno para que la Secretaría de Comercio destrabe la exportación de trigo. Y lo consiguió: un cupo inicial de 300 mil toneladas que podría estirarse a un millón. Un gesto a favor del enemigo K: el campo.

Se trató de tres movimientos autónomos, públicos, y como mínimo desencontrados con las palabras y los comportamientos del Gobierno nacional. Hubo, además, otras acciones: el gobernador inició un operativo para «contener» el malestar del peronismo tras el cierre de listas.

Aunque, al principio, hubo sectores que cuestionaron la intervención del jefe de Gabinete Alberto Pérez en ese procedimiento, el gobernador le encomendó a su ministro que normalice esos vínculos para terminar de alinear al peronismo de la provincia.

Ayer, en un dato si se quiere anecdótico, dedicó varias horas a fotografiarse con los candidatos a intendentes del FpV que competirán en las primarias del 14 de agosto. La boleta oficial enfrenta el desafío de Mario Ishii que registró candidatos en cinco secciones y más de 80 distritos.

Es, en cierto modo, una medida protocolar pero contrasta con la distancia -y en general la frialdad- con que la Casa Rosada, y en particular la Presidente, suele tratar a los candidatos. Un detalle, pero un gesto, dicen en el sciolismo, luego de los chispazos por el cierre de listas.

· Señales

Las declaraciones de Scioli respecto de De la Sota, que viene de romper una negociación con Olivos que derivó en que la Presidente le niegue al PJ cordobés el derecho de llevar la lista de Cristina, asomó como un gesto autónomo que tiene, además, como destinatario a todo el peronismo.

Ocurre, en este caso, lo mismo que con los dirigentes locales del FpV bonaerense: el gobernador explora un territorio que se siente aislado y destratado por el ultrakirchnerismo. Hay, en el horizonte, varios capítulos sensibles en ese aspecto: el principal es que en 2012 se renuevan las autoridades del PJ nacional y, además, del PJ bonaerense.

Luego de las elecciones de octubre, en la agenda del peronismo, esa cuestión estará latente.

Por lo pronto, tras sus movimientos silvestres, el gobernador perfiló una campaña electoral con tono propio, que se enfoca en su figura y tiene, además, un tono ligado a la gestión y de «diálogo directo con la gente», según el protocolo sciolista, que no emparda con el tono hiperideologizado del kirchnerismo.

Ése será, en adelante, el esquema que llevará adelante el gobernador: una campaña «positiva», sin responder las críticas de la oposición, y sin grandes despliegues partidarios. Puede, quizá, que haya algún acto de cierre, convencional, como reclama la costumbre peronista.

En definitiva, aunque tiene dos rivales internos que cuentan con soporte K -en la primaria Mario Ishii, en la general la colectora de Martín Sabbatella- Scioli corre con una ventaja: en la provincia de Buenos Aires no hay balotaje por lo que con apenas un voto de ventaja es electo gobernador.

De todos modos, el sciolismo habla de una intención de voto superior al 50%.

Por lo pronto, el gobernador mandó a su jefe de Gabinete a unificar criterio y discurso con el PJ. Como parte de ese proceso, Scioli participó el último martes de un acto junto a Hugo Moyano en Morón. Para el jefe de la CGT, Scioli también tuvo un gesto positivo.

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