9 de julio 2009 - 00:00

Sin euforia y con ausencias, asumieron Boudou y Aníbal F.

Ambos sonrientes. Cristina le tomó juramento a Amado Boudou como ministro de Economía. Aplaudieron en el acto de ayer Alicia Kirchner, Julio De Vido, Débora Giorgi, Nilda Garré y Jorge Taiana.
Ambos sonrientes. Cristina le tomó juramento a Amado Boudou como ministro de Economía. Aplaudieron en el acto de ayer Alicia Kirchner, Julio De Vido, Débora Giorgi, Nilda Garré y Jorge Taiana.
La postal buscó mostrar lo que no es: Cristina de Kirchner, sólida y con soporte del PJ. Pero la puesta en escena, con ministros y gobernadores en fila detrás de la Presidente, no alcanzó a ocultar las ausencias para-digmáticas de Hugo Moyano y Guillermo Moreno.

La jura, ayer al atardecer, de Aníbal Fernández como jefe de Gabinete, de Amado Boudou como ministro de Economía, y de Julio Alak en Justicia y Seguridad aportó aires peronistas de otros tiempos, pero el menú de ausentes fue más visible que el tumulto de los presentes.

Moyano, en medio de un ácido tironeo con Néstor Kirchner por la caja de las obras sociales, y Moreno, sobre el que flota el supuesto de una pronta salida, integran el elenco histórico y emblemático del planeta K. Faltaron, además, varios caciques del PJ.

Vacaciones K

Hubo otra lejanía. Néstor Kirchner voló a El Calafate, como parte de las demoradas vacaciones que prometió luego de la elección. Hoy, después de encabezar los actos por la Independencia en Tucumán, su esposa partirá a ese oasis de hielo donde el PJ sacó el 60% de votos.

La asunción de Aníbal F., Boudou y Alak -también juraron Jorge Coscia en Cultura, Diego Bossio en la ANSES, y Mariano Recalde en Aerolíneas Argentinas- se limitó a una secuencia de celebraciones personales. El recambio posderrota no sirvió, como otros, como envión anímico.

El más visible fue Fernández que, en su euforia, abrazó a Sergio Massa en la explanada de Casa Rosada. Un agradecimiento inconfesado: los vaivenes del intendente de Tigre, más la negativa de otros dirigentes, lo llevaron ayer a la Jefatura de Gabinete.

Antes se aventuró a caminar por la calle: recorrió, a pie, unos 150 metros desde las oficinas de Justicia hasta el auto que lo esperaba en 25 de Mayo. Tras la jura se instaló, con amigos y familiares -a los que sirvió un frugal lunch-, en la Jefatura de Gabinete.

Hoy, temprano, partirá a Tucumán con plenos poderes. De todos modos, parte del staff de Massa seguirá en sus cargos con Aníbal F. Como con Boudou en Economía, en gabinete continuarán segundas líneas que tributan, sin interferencias, al búnker de Olivos.

Confirmados

El vicejefe, Juan Manuel Abal Medina, y el socialista Oscar González serán confirmados en las próximas horas. En tanto, en Economía continuará Juan Carlos Pezoa. Por su parte, a Alak le impusieron la permanencia de Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos.

Es un rasgo distintivo del esquema K. Duhalde, «el bueno» -como bromea el kirchnerismo- viene en ese cargo desde que Kirchner era presidente. Abal Medina entró en épocas de Alberto Fernández. Pezoa también escoltó al ex ministro y luego saltó a Economía.

El tono peronista que le inyectó Fernández -adentro y afuera hubo festejantes del nuevo jefe de Gabinete- y el ruido con que la juventud sindical vitoreó a Recalde fueron las excepciones en una jura sin euforia.

Es más: los gobernadores, más que fascinados por los nuevos ministros, volaron a Buenos Aires con la promesa difusa de ser recibidos por Cristina. Al final, la Presidente sólo se prestó al besamanos y luego los hizo derivar a un salón contigüo a su despacho.

De hecho, sólo llegaron 10 mandatarios, varios de ellos no peronistas como Hermes Binner (Santa Fe), Miguel Saiz (Río Negro) y Maurice Closs (Misiones). Entre los peronistas, estuvieron los más componedores: Daniel Scioli, José Luis Gioja y Jorge Capitanich, entre otros.

Entre los que pegaron el faltazo, más allá del engripado Juan Manuel Urtubey, figuran Mario Das Neves -que estaba en Capital, pero no fue a la jura-, el mendocino Celso Jaque y el tucumano José Alperovich, que se quedó en su provincia a armar los festejos de hoy.

Ayer, en su primeras palabras como jefe de Gabinete, Fernández prometió «mucha relación con los gobernadores». Nada dijo, sin embargo, de la posibilidad de una cumbre de la Presidente con los mandatarios del PJ. Sería, se dijo ayer en Gobierno, la próxima semana.

El mismo «tempo» se proyecta para Moreno: el secretario de Comercio Interior, se especulaba ayer en Casa Rosada, tendría siete días más de permanencia en el Gobierno.

En estos tiempos, fueron varios los que hicieron idéntico pronóstico. Entre otros, Alberto Fernández y Massa, le colgaron alguna vez a Moreno el cartel de despedidos. Los dos miran la Casa Rosada desde la vereda.

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